Los monociclos y patinetes eléctricos, ¿el futuro de la movilidad urbana?

La movilidad sostenible gana peso en los últimos años como respuesta a la crisis ambiental que estamos viviendo y a las restricciones que están tomando las administraciones públicas en muchas ciudades con respecto a la circulación de vehículos privados.
En la reciente Semana de la Movilidad, cientos de usuarios de patinetes y monociclos eléctricos han reclamado que se regule y no que se prohíba la utilización de estos vehículos individuales en zonas urbanas.
Madrid, Barcelona, Sevilla, Málaga, Murcia, Albacete y León son algunas de las ciudades en las que usuarios de estos vehículos han aprovechado el Día Mundial sin Coche para mostrar públicamente su apuesta por estas formas de movilidad.
Las demandas de los usuarios
Los usuarios de estos vehículos demandan a las administraciones regular su situación y achacan al miedo y los prejuicios de los gobernantes medidas para hacer compatibles su presencia en las vías urbanas como ya lo es la de las bicicletas.
Los patinetes y los monociclos han venido para quedarse. Los usuarios han propuesto equiparar sus derechos y obligaciones a los de las bicicletas, lo que supondría poder utilizar la calzada, hacer uso de estos vehículos para desplazarse a poblaciones cercanas y limitar su velocidad en cascos urbanos a 30 kilómetros por hora.
Se calcula que en España existen en la actualidad unos 300.000 vehículos de este tipo. Solo en Madrid, la cifra alcanza las 50.000 unidades. Las grandes ciudades son el principal destino de estos vehículos.
Los usuarios de patinetes eléctricos y monociclos abogan por regular bien su uso, para prohibirlos en las aceras, por donde deben ir los peatones. Antonio Gómez, presidente de la Asociación de Usuarios de VMP, incide en el carácter estratégico de los VMP desde el punto de vista medioambiental como alternativa a los coches en desplazamientos urbanos cortos.
¿Por qué ganan éxito los VMP?
VMP, siglas que responden a las iniciales de Vehículos de Movilidad Personal, están diseñados para trayectos medios a partir de cinco kilómetros. Los modelos más baratos cuestan unos 300 euros y el coste de desplazamiento por cada 100 kilómetros es de un ilovatio, que tiene un precio aproximado de 20 céntimos de euro.
Además de reducir el total de emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera, estos vehículos permiten practicar un ejercicio físico moderado. A pesar de que moverse en patrimonio puede parecer una fórmula para no caminar, los aparatos responden a los movimientos del usuario.
Con los monociclos eléctricos se observa mejor este fenómeno que con los patinetes El usuario tiene que controlar su cuerpo para moverse de un lado a otro. Movimientos hacia delante y hacia atrás, o hacia los costados son imprescindibles para moverse en este medio de transporte.
En el portal Mipatinete.com podemos observar una selección interesante de modelos de monociclos o segways. En esta página aparecen también reseñas sobre patinetes y bicicletas, por lo que cubre una parte importante de los vehículos que están en alza entre las nuevas formas de movilidad urbana.
El precio y las características de estos vehículos
Una cuestión relevante que hace que muchos usuarios se decanten por esta forma de movilidad en áreas urbanas es el precio del VMP. Los vehículos de este tipo pueden oscilar entre precios que van desde los 100 a los 600 euros, si bien un precio medio sería el de 300 euros para un patinete y unos 500 para un segway o monociclo. Una alternativa mucho más económica que la de adquirir un scooter o un automóvil.
El precio va a depender en gran medida de la calidad del producto y el material, el modelo, la autonomía del vehículo. Los modelos más simples solo alcanzan una velocidad máxima de 10 km/h mientras que los patinetes tipo scooter pueden circular a velocidades superiores a los 50 km/h.
La batería, otro elemento a tener en cuenta, pues es lo que define cuánto tiempo puede estar usándose un VMP, varía desde los 30 minutos de los vehículos menos potentes hasta las 5 horas para aquellos con más autonomía.
Si el vehículo tiene una autonomía de varias horas de duración, es perfecto para su uso como vehículo laboral, pues esas cinco horas son de circulación, y los desplazamientos en áreas urbanas, los recorridos “in itinere” no suelen superar este tiempo de autonomía.












