¿Por qué es mejor tener un novio facha?
Dicen que en el amor no hay ideologías. ¡Mentira cochina! Las hay y se notan. Se notan en cómo se visten, cómo huelen, cómo discuten… y sobre todo en cómo te miran mientras tú hablas de tener hijos y no de abrir una cooperativa de tofu orgánico.
Un novio de derechas te abre la puerta. Uno de izquierdas, la mochila del Decathlon
Empecemos por lo básico: el físico. ¿Has visto últimamente a los líderes de derechas? Santiago Abascal, con su barba bien recortada, cuerpo de gimnasio y ese aire de guerrero español recién salido de una novela de Pérez-Reverte. Cayetana Álvarez de Toledo, por si alguna chica está dudando. Y en el panorama internacional: Donald Trump puede no gustarte, pero tiene un helicóptero. ¿Y tu ex, el perroflauta de Podemos? ¿Qué tenía? ¿Una bici con cesta y una suscripción a Filmin?
Los novios de derechas van al gimnasio, se echan colonia y pagan la cena. Los de izquierdas van a asambleas, usan desodorante natural (de piedra, por supuesto), y te invitan a una pizza vegana “a medias” porque creen en la redistribución… pero de tu tarjeta de crédito.
Derecha es sinónimo de seguridad. Izquierda… de drama emocional
Un novio de derechas sabe lo que quiere: trabajo, casa, familia, estabilidad, y una hipoteca que se paga sin llorar. ¿Uno de izquierdas? Está “en búsqueda constante de sí mismo”, lleva 7 años acabando una carrera que ni existe ya, y cada vez que le hablas de compromiso te responde con una cita de Eduardo Galeano.
¿Tú quieres pareja o un proyecto de ONG emocional con barba y traumas paternales?
No te quitará la plancha del pelo "porque contamina"
Con uno de derechas puedes ir a cenar a un asador, pedirte un chuletón sin que te juzgue, y salir en coche a las 2 de la mañana sin que te dé una charla sobre el cambio climático. El de izquierdas te dice que mejor camines, porque “vivimos en un sistema capitalista opresor que se refleja en el uso del diésel”.
Spoiler: ese sistema capitalista también le dio el iPhone desde el que te manda audios de 9 minutos para explicarte por qué el amor romántico es una construcción neoliberal. Mientras tanto, el de derechas te regala flores y te invita a un finde rural sin necesidad de citar a Marx.
Los de derechas no te piden dormir separados "para deconstruirse"
Uno de derechas te quiere y te lo dice. No te hace ghosting porque “necesita procesar su energía”. No te propone relaciones abiertas porque “la monogamia es heteropatriarcal”. Ni pretende que le invites tú siempre porque “el dinero es una estructura opresiva”.
Te quiere. Te cuida. Te defiende. Y encima sabe usar un taladro (guiño, guiño).
Conclusión: menos coleta y más corbata
No se trata de votar, se trata de vivir. Y los de derechas viven, trabajan, huelen bien y no lloran porque se ha caído su planta de albahaca. Así que si estás buscando amor de verdad, estabilidad emocional, y un poco de testosterona, ya sabes dónde mirar.
Porque a ellas les sigue poniendo mucho más un hombre viril de verdad que un sojas de masculinidad frágil y gafas de pasta que habla en femenino. Cuestión de biología.
¿Por qué las feministas son más feas que las mujeres normales?













