Un burdel instala contactless en el cuerpo de sus prostitutas

El que no se conforma es porqué no quiere. La revolución virtual y el mundo de las nuevas tecnologías ha llegado incluso hasta el oficio más viejo del mundo. Ya no hablamos del teléfono erótico de los años 90, o del millonario negocio del cibersexo por webcam. El nuevo invento, que bordea todos los límites de la ética, va todavía un paso más allá.
Un macroburdel de Tokio, la capital de Japón, ha instalado en sus afamadas señoritas de compañía un pequeño chip que, a modo de contactless, permitirá a las meretrices cobrar con tarjeta a los clientes... en tiempo real.
Los hombres sólo tendrán que pasar su tarjeta de crédito por el cuerpo de las prostitutas... y el pago se hará efectivo en apenas unos segundos. Un sableo instantáneo que muy pocos, en plena faena y con el calentón del momento, serán capaces de rechazar.
"Nuestras chicas firman un contrato cuando vienen a trabajar con nosotros, en el que se comprometen a implantarse el chip en la zona del cuerpo que ellas elijan. Evidentemente, el proceso es reversible, en el momento que ellas decidan dejarlo", cuenta el responsable del local a Yukan Fuji. "De momento, la prueba piloto está siendo un éxito: las ganancias han crecido un 120% gracias al nuevo pago virtual", confiesa.
El revolucionario invento, patentado por una marca nipona, no tardará en extenderse como la pólvora por la legión de casas de putas de los cinco continentes. Ahora, sólo pasando la VISA por una teta o leyendo el código QR tatuado en el culo de la señorita de compañía, podemos disfrutar de una velada interminable de sexo y desenfreno. ¿Dónde está el límite?













