Stradivarius saca una camiseta feminista: ¿qué pasaría si fuera al revés?

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La marca de ropa Stradivarius, perteneciente al grupo Inditex, ha sacado a la venta una camiseta con el lema "Everybody should be feminist", ("Todo el mundo debería ser feminista") una prenda que, curiosamente, ha pasado desapercibida para el gran público. Una más en la moda de las camisetas reivindicativas.

Sin embargo, teniendo en cuenta la evolución reciente del feminismo, que nació para luchar por una causa lógica y justa como era la igualdad entre hombres y mujeres, hasta derivar en la discriminación más histriónica, desaforada y fuera de todo sentido común, resulta, como mínimo, un tanto llamativo.

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¿Alguien se imagina que pasaría si a una marca de ropa se le ocurriera la descabellada idea de sacar una camiseta con el eslogan "Todo el mundo debería ser machista?".

Cada vez con más virulencia, ser feminista es sinónimo de rechazar por norma al heterosexual y buscar la opresión más absoluta hacia todos aquellos que no acepten sus postulados. Ellas ponen las normas y atacan, sin piedad, a todo aquel que ose saltarse su guión de conducta preestablecido. O conmigo o contra mí.

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Como ejemplo, las campañas de acoso y derribo que se han organizado en los últimos tiempos por las redes sociales o los boicots que ha tenido que sufrir un medio libre como MEDITERRÁNEO DIGITAL por atreverse a publicar, por ejemplo, un informe oficial sobre las denuncias falsas por violencia de género.

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Sin ir más lejos, hace apenas un mes un grupo feminista atacó de madrugada los centros estétitcos y tiendas de ropa interior en Cataluña por considerar que fomentaban "un cánon de belleza opresor" contra las mujeres.

Para muchas activistas, seguir ciertos criterios de belleza es un símbolo de sumisión heteropatriarcal, como si las mujeres no tuviesen voluntad propia ni capacidad para decidir por sí mismas, si quieren sentirse más guapas. Surrealismo y represión al más puro estilo de los gulag soviéticos.

Igual ocurre con el caso de la gestación subrogada: mientras las feministas defienden que una mujer debe tener pleno derecho y control sobre su cuerpo, por ejemplo a la hora de abortar, se oponen frontalmente a que puedan gestar voluntariamente un hijo de otra persona. La libertad es una opción que hace tiempo que no se contempla.

El boicot a la 'moda fascista'

Paradójicamente, otras marcas de ropa sí han tenido que sufrir el boicot de los consumidores por las cosas más inverosímiles, fuera del guión de lo políticamente correcto. De hecho, Zara, se vio obligado a retirar una falda en la que aparecía un dibujo similar a 'la rana Pepa', símbolo que para muchos "es racista y de ultraderecha".

Boicot a Zara por una falda con una 'rana fascista'

Años atrás, también tuvo que dejar de vender una camiseta porque supuestamente se parecía al uniforme que usaban los judíos en los campos de concentración nazis.

La marca de ropa de Ivanka Trump también se vio afectada por el llamamiento al boicot global de las feministas, después de que su padre ganara las elecciones presidenciales en Estados Unidos.

La libertad de expresión no es igual para todos.

Una prueba más de como la ideología de género va introduciéndose, progresivamente, como una serpiente enroscándose alrededor de su presa, amparada por el miedo y la sumisión de las marcas, a través de todos los canales inimaginables.

Los adalides de lo políticamente correcto deciden que puedes o no puedes decir, que separa el bien del mal, como debes educar a tus hijos y hasta que tienes permiso para pensar. Y lo más triste es que la masa borreguera sigue acojonada, mirando hacia otro lado y pasando por el aro. ¿Hasta cuándo lo vamos a seguir soportando?