¿Se consume más alcohol en verano?

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Partiendo del imperativo moral y legal de que siempre hay que beber alcohol con moderación, lo cierto es que durante la época estival siempre apetece más. El buen tiempo, las terrazas, las jornadas de trabajo intensivas y, por supuesto, el calor, hacen de España un país veraniego en el que el consumo de estas bebidas refrescantes se dispara y los distribuidores de alcohol lo saben bien. Por ejemplo, según datos de Europa Press del año pasado, entre julio y septiembre los españoles consumieron el 30% de la cerveza servida durante todo el año. Y usted, ¿no negará que le apetece más una copita en la terracita de su barrio ahora que por fin ha salido el sol en nuestras calles?

Compramos menos y más barato

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España siempre ha tenido fama por disponer del alcohol con los precios más bajos de sus socios europeos, quizás por la eficiencia de muchas de sus empresas químicas que han ampliado su trazabilidad incluso a otros sectores. De hecho, según IBER Alcohol, una empresa madrileña con más de 40 años de experiencia en la distribución de alcoholes y disolventes, los precios del vino y derivados podrían haber alcanzado mínimos el pasado trimestre, por lo que adquirir alcoholes vínicos y aguardientes resultaría muy interesante para la economía familiar el verano del presente 2019.

Llama la atención que, aunque dispongamos de los precios más bajos, seamos el país que menos gasta por hogar en comparación con el resto de estados de la Unión Europea, según la Oficina de Estadísticas de la UE (Eurostat), con el 0,8% de su gasto en consumo. Un porcentaje al que siguen, a muy poca distancia, nuestros vecinos del Sur, Italia y Grecia; así como del Norte, como los Países Bajos, patria donde además el consumo de drogas es también más habitual entre los turistas que entre los nacionales.

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¿Qué es lo que bebemos exactamente?

En un mercado donde queda verificado que la oferta sobra, siempre conviene como consumidor echar el freno de mano y saber qué es lo que estamos dando a nuestro organismo. ¿Sabían que todos los alcoholes agrícolas se obtienen de la fermentación de los azúcares de la remolacha, la caña, el trigo, la maíz o la uva? De hecho, según sea el origen del alcohol, así recibe un nombre y un uso determinados. Por ejemplo, el alcohol de 96º y 99º provienen de la remolacha, la caña o el cereal y se utilizan en Europa en muy variados sectores como la cosmética, la perfumería o la limpieza del hogar. Los vínicos, como su denominación señala, provienen de la destilación del vino y subproductos del mismo como lías y orujos. Existen también otros como los destilados de caña, los alcoholes impuros o los aguardientes de caña u orujo.

¿Beber destilados es bueno para la salud?

Consumido sin excesos, como todas las cosas buenas en esta vida, el alcohol no sólo calma la sed o nos hace pasar un rato agradable en el chiringuito de la playa, sino que según los cardiólogos, ejerce una potente acción anticoagulante y antiinflamatoria. Este líquido pulverizado puede incluso incrementar en hasta un 12% el colesterol HLD, más conocido como el colesterol bueno. De hecho, como vasodilatador colabora con nuestro cuerpo controlando la tensión arterial, refuerza la eficacia de la insulina para regular el nivel de glucosa que tenemos en la sangre y lo que es más, se erige como una gran sustancia antioxidante para el organismo. Así que sí, ahora ya sabemos más motivos por los que con precaución, se puede consumir alcohol en esta época veraniega en la que tanto apetece.