La pizza. Un plato consumido en todo el mundo

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Al hablar de pizza automáticamente nos viene a la mente como un típico plato de la comida italiana y por tanto nos trasladamos a Roma. ¿Cuándo nace verdaderamente este producto?

Se ha demostrado que no se puede datar de antes del siglo XVII en el sentido de la concepción moderna que hoy se tiene de la pizza. Esta afirmación se debe a que los ingredientes que la componen no aparecen hasta entonces. A pesar de ello, se cree que antes de esta fecha podrían existir variantes de la pizza sin salsa de tomate, como es el caso de la focaccia, que consiste en un alimento compuesto por pan alisado, que es aliñado con multitud de condimentos e ingredientes.

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Entonces, ¿dónde nace la pizza?

Los primeros orígenes de los que se tiene constancia de este plato fueron hacia el 1830, cuando el escritor Alexandre Dumas describe la gastronomía de la corte de Nápoles. De este modo, relata que las gentes de la época desayunan, comen e incluso cenan un pan plano con diferentes ingredientes. Por ello, es en la ciudad de Nápoles donde se comienza a popularizar este alimento elaborado, y precisamente es dónde, hoy por hoy, se conservan las más puristas recetas.

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Pero la pizza poco a poco va extendiéndose por todo el territorio italiano. Cabría señalar que mientras se produce esa expansión, se comienza a dejar de concebir este plato como comida de pobres para ser incluido en la alimentación de los aristócratas. Fue tan revolucionario, que incluso reyes de la época mandaron construir en sus palacios hornos con el único objetivo de deleitar y agasajar a los invitados de la corte con este nuevo producto. Ver para creer.

La expansión de la pizza

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La difusión de la pizza se produjo gracias a los inmigrantes italianos que fueron llevando las costumbres culinarias autóctonas a diferentes lugares del mundo. Estados Unidos incorpora y comienza a elaborar este producto en 1902, debido a que es por aquellos años cuando se establece la presencia de las primeras colonias italianas que se asienta en el país ya que a finales del siglo XIX es cuando salen de Italia más de cuatro millones de personas con destino América.

Si avanzamos un poco más vamos a dar a los años veinte. Una etapa en que la pizza era considerada como un alimento propio de los banquetes festivos. Decir que es precisamente en estos años cuando comienza a nacer el negocio de la restauración que en la actualidad prolifera en todos los países o lo que es lo mismo, las franquicias.

La pizza en la actualidad

Ante el auge de la pizza en los años ochenta se produce la creación de la "Asociación para auténtica pizza napolitana" que únicamente recoge y reconoce como tal, a la marinara y la margarita.

Asimismo se establece el modo de elaborarlas para que el resultado sea el óptimo. Pero estos son demasiado puristas y estrictos pues en nuestros días podemos encontrar infinitud de tipos de la estrella culinaria italiana con una calidad muy elevada.

Para su elaboración se pueden emplear diferentes ingredientes como pescado, carne, verdura e incluso, distintas clases de queso. También acepta este plato condimentos como la albahaca, orégano, ajo o pimienta.

La importancia de la masa

La base de la pizza puede tratarse de una masa fresca que se realice de forma tradicional con harina y levadura, o las que más abundan en las grandes superficies, las precocinadas. Para la primera opción, en http://hacermasapizza.com podemos encontrar varias recetas muy útiles, sencillas y prácticas.

Lo vital para evitar que la masa quede excesivamente rígida, es añadir una fina película de tomate, que al contener una gran cantidad de humedad, le proporciona una cierta esponjosidad además, de una explosión de sabor. Aun así, hay que decir que a lo largo de los años se ha ido empleando la tecnología alimentaria para ofrecer sabrosas pizzas ultra congeladas. No obstante, qué duda cabe que el estilo casero siempre es capaz de imprimir un sabor único.

Es importante decir que en función del tipo de pizza que sea, fresca o congelada, de masa gruesa o fina, hornearemos de un modo u otro. De todos modos, y como consejo personal, hacer una pizza en la barbacoa le confiere un sabor especial ya que este tipo de calor, el de la leña, catalogado como calor por reflexión, nos proporciona una cocción lenta que saca el jugo de todos los ingredientes que componga la pizza. Una alternativa que nos llevará unos 40 minutos pero que merece mucho la pena. Por el contrario, si hacemos uso de un horno eléctrico, únicamente deberemos seleccionar la opción del calor repartido tanto en la parte superior como en la inferior.

Hay que añadir que a pesar de que la imagen que tenemos de la pizza es redonda, la podemos encontrar en forma cuadrada, triangular, rectangular e incluso algunas que tiene masa en la parte superior e inferior quedando los ingredientes en el centro, la cual, se conoce como calzone.

En cualquier caso, una vez que nuestra pizza esté cocinada, e independientemente de la forma y del horneado, solamente nos queda cortar, servir y disfrutar. Por cierto, el corte de la pizza no es algo trivial. Para trocearla podemos emplear un corta pizzas, ya que de ese modo conseguiremos que la masa no se desgarre, ni los ingredientes se aplasten y por lo tanto, la esencia no se pierda.

Pizzas del mundo. Un placer a nivel planetario

Antes de terminar estas líneas, no queremos perder la ocasión de hacer hincapié en el hecho de que en la actualidad, este producto típico de la gastronomía italiana ha sido versionado a lo largo y ancho del planeta atendiendo en cada lugar a sus particularidades gastronómicas y por tanto incorporando sus ingredientes más típicos. Una manera de disfrutar de toda una delicia de la cultura culinaria de Italia pero con ese toque cultural propio de cada nación.