La biografía de Cayetano Martínez de Irujo: montar yeguas y esnifar cocaína

Traumas, drogas, sexo y mentiras en la casa de Alba. Cayetano Martínez de Irujo está de promoción con motivo de la llegada a las librerías, el próximo 4 de septiembre, de su biografía, 'De Cayetana a Cayetano'. 300 páginas de pura adrenalina, con una especial dedicatoria para su madre, que no va a dejar indiferente a nadie.
Este fin de semana, 'El Periódico de Cataluña' publica una extensa entrevista de Virgina Drake al duque, Grande de España, en la que se deja ir y reconoce abiertamente su problema con las adicciones: "la cocaína me perturbó por completo. Yo vivía con una obsesión: seducir a mujeres. Ninguna se resistía". Reconoce que fue infiel a todas sus parejas: "era muy inconsciente y muy salvaje". Tambíen explica que no fue capaz de mantener su matrimonio con Genoveva Casanova. "Le fui infiel, a pesar del amor hacia ella". Que vida más dura, todo el día colocado y cambiando de yegua. Ni Frank Sinatra.
En las páginas del diario 'El Mundo', el hijo de la Duquesa explica de su puño y letra su propia experiencia.
"Yo me apunté a la otra parte de la fiesta. A Mau Mau, reducto para la clase alta; a las increíbles fiestas de Joy Eslava. A Pachá y su noche interminable. También era asiduo de El Café de París, los afterhours de la zona de Cuzco y la calle Orense. Madrid era el sitio más divertido del mundo. Madrid era una barbaridad: salía seis días a la semana, con una idea compartida: "Ésta también será una noche sin final". El domingo quedaba con los crápulas de la noche para hacer balance de la semana. Descansaba los lunes."
"Mi fiel compañero de esos cinco años de locura fue Pocholo Martínez Bordiú. Éramos inseparables. Había más amigos pero los calaveras noctámbulos eran los más divertidos. Acabábamos en un afterhour, nos movíamos con tres grupos de chicas, no sabíamos ni dónde despertábamos, era una auténtica locura.Tenía una botella reservada en todas las discotecas. Era el "niño bonito" de Madrid, tenía mucho éxito y todo lo que quería en cualquier sentido. El sexo se convirtió en mi válvula de escape. Vivía en una obsesión: seducir a mujeres de todas las nacionalidades. Ninguna se resistía. Esa locura acrecentó mi confusión, ni cumplían el papel de madres ni de novias ni ningún otro. Era un intento vano de suplir vacíos".
Expllica que le costó "dos millones de pesetas" dejar la Cienciología y que se ha sometido a multitud de terapias para superar, entre otras cosas, una infancia que él la recuerda "como la de Oliver Twist". Cayetano, sin citar su nombre, se refiere en el libro a Mar Flores "conocí a una modelo española que me llevó un poquito más al lado oscuro. Era la horma de mi zapato en el peor de los sentidos. Me hizo lo mismo que yo había hecho antes a otras mujeres" dice.
Además de analizar las relaciones familiares: "Mi madre confiaba en mí. No en mis hermanos. Ese es el precio que he pagado", insiste en que no ha querido atacar a nadie. De su actual relación, con Bárbara Mirjan, 33 años más joven que él, no quiere hablar, pero asegura: "Del 2014 al 2016 fueron los peores años de mi vida. Ahora empiezo a estar feliz".
"Jamás digo "no me arrepiento de nada". Por supuesto que me arrepiento de cosas: si yo hubiera sido una persona estable habría desarrollado una carrera deportiva brillante. Claro que me arrepiento, pero no fue solo culpa mía. Nací en un sitio de oro, parecía que tenía todo lo que la gente ansía para ser feliz: guapo, inteligente, rico... No tenía nada. Solo una tristeza infinita".
Es muy duro que tu madre sea la Duquesa de Alba y estar todo el día de aquí para allá seduciendo mujeres guapas. Montando una yegua por la noche y un caballo por la mañana. Pobre niño rico.













