Arantxa Sánchez Vicario pierde la demanda de divorcio y deberá pasar una pensión a su exmarido

No corren buenos tiempos para Arantxa Sánchez Vicario. Aunque la campeona está tratando de recomponer su tejido emocional tras la ruptura con Josep Santacana, este divorcio le está costando muy caro: la tenista fracasó en el intento de que el proceso se celebrase en Miami –lo solucionó un juzgado de Esplugues de Llobregat, sede de su último domicilio conyugal en España– y el fallo no le fue favorable. Ahora, un nuevo revés viene a ensombrecer su futuro inmediato.
Según la información a la que ha tenido acceso La Vanguardia, el pleito que enfrenta a la tenista con su ex se ha decantado en los últimos días a favor de él: será Arantxa quien deba compensar los gastos que generen el cuidado de los dos hijos en común. Concedida la guarda y custodia compartida, la juez de Miami ha determinado que Arantxa debe abonar a Josep Santacana 720 dólares mensuales en concepto de pensión de alimentos. Así se lo asegura a este medio alguien de la máxima confianza del ex de Arantxa.
Para determinar la cuantía de la pensión de alimentos en caso de divorcio, los tribunales norteamericanos comparan los ingresos de uno y otro excónyuge y en función de unas tablas, se determina la cifra. Ambos están obligados a presentar el affidavit, una declaración jurada de bienes –inmobiliarios, acciones, inversiones– y una certificación de estar al corriente de sus obligaciones tributarias.
Como explicamos en este diario, la juez llamó la atención a la tenista, que este verano presentó un informe incompleto, concediéndole un plazo extra para ponerlo todo en orden. Mientras Arantxa insiste en que está arruinada –de hecho, responsabilizó a su padre en 2012 y a sus asesores tiempo después–, Santacana negó tal punto, aduciendo que el patrimonio de su ex era considerablemente mayor que el suyo propio.
Bronca entre Arantxa Sánchez Vicario y sus hermanos en el tanatorio de su padre
Solventado el extremo de la affidavit, el tribunal ha aplicado unos baremos estándar y el resultado es negativo para Arantxa: cada uno costeará los gastos ordinarios de los niños mientras estén en su turno de custodia, los extras irán a medias pero ella debe completar la dedicación de su ex con una cifra de 720 dólares mensuales.
No está teniendo suerte la campeona de Roland Garros ante los tribunales. Ha sucedido ahora y sucedió en marzo, con la sentencia española de divorcio, a la que el tribunal de Miami se ha allanado. La juez española dio validez a las capitulaciones matrimoniales suscritas entre ambos en 2008, según las que ningún cónyuge podría reclamar nada al otro en caso de separación, y Santacana lo celebró como un triunfo. Punto, set y partido.
Si cuando Pep conoce a Arantxa ella era millonaria y él, un modesto agente inmobiliario con un rosario de deudas a su espalda, la situación dio un vuelco once años después: él ha prosperado en EEUU, dispone de la green card –documento imprescindible para establecer allí negocios– y esas capitulaciones consagran que su patrimonio es independiente y privativo del de su exmujer, cuestión muy interesante de cara a la querella criminal incoada contra ambos por el Banco de Luxemburgo.












