Ignatius Farray, como buen progre feo y que no liga, reconoce que fue adicto a la masturbación compulsiva

El pasado domingo 'Lo de Évole' contó con la visita de Ignatius Farray, uno de los cómicos más excéntricos y controvertidos del panorama español. Además de hablar sobre los llamados límites del humor, reveló algunos detalles de su vida personal, como su pasado en la que tuvo diversas adicciones que afectaron a su trabajo y su relación con los demás.

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"Caí en el alcoholismo. Mi psiquiatra me decía que no consideraba que mi problema fuera propiamente de alcoholismo, sino de ansiedad, de compulsividad", contó. Y cómo esto afecta también al ámbito profesional: "Mis actuaciones básicamente eran un borracho con un micrófono delante de borrachos con hojas de reclamaciones. Actuaciones de tres horas, la gente irse. Encontré el refugio cobarde de la bebida. Imagino que un día de esos es cuando me dio por empezar a chupar pezones. la cosa fue enloqueciendo. Fue una rueda que me fue pasando por encina", admitió a Jordi Évole.

"Hasta que un día llegas al hospital temblando por síndrome de abstinencia. Llega un momento que no eres capaz de dormir si no tienes una botella al lado. El alcoholismo te desestabiliza el sueño".

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"En ese momento, mi hijo se convierte en mi principal mentor, la persona a la que no quiero decepcionar para salir de ahí".

Su 'trlogía' de adicciones

En su intervención con Jordi Évole, el cómico aseguró que pasó una época en la que se vio inmerso en una "trilogía" de adicciones. En concreto, sostuvo que hubo un tiempo en el que no paró de fumar cigarrillos, beber alcohol y ver pornografía. "Eso se convertía en una especie de triángulo del que no salía", reconoció.

Farray no dudó en abrirse en canal y reconocer que le costaba dejar de ver porno: "Mientras estás borracho y fumando y pasan las horas y los días". Y, a continuación, confesó cómo pasaba muchas jornadas en su casa. "Te estás haciendo una paja viendo porno, del agotamiento que te da te entra sueño, duermes un poco, vuelves a despertarte, sigues masturbándote...", añadió.

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Por otro lado, explicó que se sentía mal por estar en esa situación, que llegó a condicionar su día a día. "Sientes tanta vergüenza que tú por supuesto no quieres ningún trato social en esos momentos". Una parte de su vida que, al parecer, ha conseguido dejar atrás.

Otro de los momentos complejos que ha abordado el humorista ha sido la separación de su mujer: "En el momento en que la madre de mi hijo y yo decidimos separarnos, pues no es un momento fácil, sobre todo pensando en nuestro hijo. Es una situación delicada. Te hace tambalearte un poco, porque no sabes si lo estás haciendo lo mejor posible y tú quieres que todo salga bien. Es una situación de inestabilidad vital".

Los límite al humor

Más allá de aspectos relacionados con sus adicciones, en 'Lo de Évole' desveló que está en contra de cualquier límite al humor: "A la izquierda le está cayendo un puritanismo gilipo**** y absurdo". Además, no dudó en pedir que se pueda luchar "por crear una convivencia y justicia social", pero que uno se pueda "descojonar al mismo tiempo".

"La derecha ha robado el 'punky', porque sabe que esa actitud le hace ganar elecciones. Todos sabemos, por supuesto, de parte de quiénes sigue estando el poder económico y quiénes tienen los privilegios", lamentó en La Sexta.

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