¡Púdrete en el Infierno! Muere un violador y asesino de más de 200 niños
El pasado jueves 12 de octubre falleció en un hospital de Valledupar a los 66 años Luis Alfredo Garavito, alias ‘la Bestia’. Garavito cumplía condena en la cárcel colombiana de máxima seguridad ‘La Tramacúa’ por el asesinato, violación, tortura y desmembramiento de más de 140 niños en municipios de Colombia, Ecuador y Venezuela en la década de los 90. Las complicaciones derivadas de su cáncer de ojo y leucemia han sido la causa de muerte oficial.
El pasado jueves, 12 de octubre, la autoridad carcelaria de Colombia confirmó que Luis Alfredo Garavito, alias ‘la Bestia’, murió en un hospital de Valledupar a los 66 años. Padecía cáncer en un ojo y leucemia. Garavito cumplía condena en la prisión de máxima seguridad 'La Tramacúa', en el norte de Colombia. Se estima que Garavito cometió crímenes contra casi 200 niños, siendo uno de los asesinos en serie colombianos más polémicos.
Tal y como han informado diversos medios de comunicación locales, su muerte cierra un doloroso y traumático capítulo, no sólo para las familias de sus víctimas sino para todo el país, que temía su salida de prisión. Garavito entró en la cárcel en 1999 y sus condenas sumaban un total de 1.853 años.
Por una prerrogativa de la ley colombiana, que les concede la libertad a quienes hayan cumplido tres quintas partes de su pena, existía la posibilidad de que quedara en libertad en un plazo de dos meses. Sin embargo, su delicado estado de salud impidió que Garavito fuera liberado.
El caso de ‘La Bestia’ estuvo en el corazón de una larga discusión en la agenda política colombiana sobre la posibilidad de que los violadores y asesinos de niños en ese país paguen cadena perpetua. En el año 2021, la Corte Constitucional se pronunció en contra de esa medida.
Las polémicas de ‘la Bestia’ no hicieron más que aumentar cuando Garavito dio desde la cárcel varias entrevistas en las que dejó ver su lucidez mental y frialdad ante sus propios crímenes. La más famosa fue la que le concedió al periodista colombiano Guillermo Arturo Prieto La Rotta, más conocido como Pirry, en 2006, en dicha entrevista negó haber violado a sus víctimas y aseguró que cometió los crímenes por estar poseído por el diablo.
Diez años más tarde le dijo durante una entrevista al periodista español Jon Sistiaga: “Yo cometí una serie de conductas que infringen las normas penales y las morales. Soy un ser humano como cualquier otro con unas fallas, pero no que yo sea peligroso”, explicó el criminal.
“Lo importante es que eso ya pertenece a un pasado”, agregó. “Para el hombre no tendré perdón; para Dios sí”. En varias ocasiones, Garavito aseguró que sufrió falta de afecto, maltrato físico y abuso sexual en su infancia. Además, diversos testimonios de su entorno cercano confirmaron que Garavito era un hombre con una fe arraigada que nunca manifestó los traumas que arrastraba.
La investigación tras el caso Garavito
Durante su procesamiento ante la justicia, ‘la Bestia’ Garavito confesó haber secuestrado, violado, torturado y asesinado a 140 niños a lo largo de 7 años en 59 municipios de Colombia. También cometió homicidios en Ecuador y Venezuela.
Además de confesarse responsable de 140 asesinatos, en los años que estuvo en prisión entregó detalles de cómo terminaba con la vida de los pequeños, señalando que sentía un placer indescriptible cuando cometía el crimen.
Tras su arresto, la Corte Suprema de Justicia de Colombia negó la petición de extradición por parte de la justicia en Ecuador, que solicitaba la presencia del asesino para que respondiera por la muerte de cuatro menores en 1998.
La Fiscalía consideró 32 hechos más de los confesados por el asesino. El caso que dio inicio a la investigación fue el de tres niños, de 9, 12 y 13 años, que encontraron muertos en 1998 en una finca en Génova, Quindío, con signos de tortura y desmembramiento de algunas de sus extremidades, según expuso la Fiscalía.
Al asesino lo capturaron en una zona rural de Villavicencio, casi un año después, justo cuando intentaba agredir sexualmente a otro menor. En palabras del fiscal Jorge María Trejos: “las condiciones del país eran supremamente complejas. Había un fenómeno de criminalidad que desbordaba las capacidades de los cuerpos de investigación, temas de terrorismo, de manejo de paramilitarismo, de la guerrilla y de unos magnicidios que tenían copada la actividad de la Fiscalía”, explicó el fiscal durante una entrevista.
La Fiscalía tuvo que integrar un extenso equipo para la investigación, en el que se enrolaron operarios de diversas disciplinas científicas. Garavito confesó los primeros crímenes tras ser sometido a un interrogatorio de más de 8 horas.
El modus operandi de ‘la Bestia’
Tras la confesión del asesino y varios análisis psicológicos, se descubrió que Garavito cometía sus crímenes de forma ordenada y premeditada. Su perfil coincidía con el de un psicópata.
Los investigadores desvelaron que ‘la Bestia’ se hacía pasar por vendedor ambulante, monje, indigente, discapacitado y hasta representante de fundaciones de ayuda para niños. Las víctimas eran varones, generalmente de barrios pobres, entre 8 y 14 años, a quienes abordaba en parques, canchas deportivas y terminales de buses.
En un primer momento, les ofrecía dinero para posteriormente llevarlos a un lugar inhóspito, donde los asesinaba a sangre fría mientras estaba en estado de embriaguez. Anotaba en un cuaderno el lugar en el que había raptado a cada una de sus víctimas y la edad. Y era capaz de describir el sitio donde había dejado cada uno de los cadáveres.
Los guardias que lo custodiaban en su tiempo en la cárcel, los investigadores judiciales y varios periodistas explican que Garavito era un hombre manipulador y capaz de mostrar convenientemente diferentes personalidades.
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