El Gobierno subvenciona la última peli de Eduardo Casanova sobre vampiras feministas con VIH

El director y actor Eduardo Casanova, conocido tanto por sus proyectos cinematográficos como por su defensa a ultranza de la estética rosa chicle, vuelve a encender la polémica con su nueva serie Silencio, presentada en el Festival de Locarno (Suiza). Una producción que mezcla vampiras ‘queer’, VIH, peste negra, lenguaje inclusivo y mucho surrealismo, todo envuelto en un supuesto mensaje de "inclusión" y "visibilidad".

resenas-de-casinos

Hasta aquí, podría parecer una apuesta arriesgada y personal. Sin embargo, el foco del escándalo no está solo en el guion, sino en quién paga la fiesta: Casanova ya arrastra el estigma de haber recibido más de 300.000 euros en subvenciones públicas para su anterior película, La piedad, que en su estreno apenas recaudó 52 euros. Sí, 52. Como para invitar a cenar al equipo técnico… y aún quedar a deber.

En Silencio, las protagonistas son vampiras que utilizan el humor como arma para "romper el silencio" sobre el VIH, en especial en mujeres, y derribar el estigma social que todavía existe. Un objetivo loable para algunos, pero que para otros no justifica ni el enfoque delirante ni el gasto millonario a costa del bolsillo de los contribuyentes.

Rusia Hoy

Mientras en la alfombra roja de Locarno el director habla de "dar voz a los invisibles" y "reírse del dolor para desactivarlo", en las redes sociales la respuesta ha sido mucho menos amable. Críticas feroces acusan al proyecto de ser un nuevo ejemplo del cine ‘subvencionado’ que no pisa la taquilla, pero que sí pisa fuerte la caja pública.

La serie, que también se presentará en el Festival de Sitges, todavía no tiene confirmada plataforma de estreno. Lo que sí tiene asegurado es el ruido mediático: entre defensores que aplauden su atrevimiento y detractores que ven en él el enésimo despilfarro de dinero público. La fiesta, se la pagas tú.

Apuestas Deportivas

El progre Eduardo Casanova: 'Reproducirse es un acto completamente egoísta'

sugar-daddy