Un juez investiga a Pablo Iglesias y Canal Red por organizar una red de acoso digital
¡La Justicia empieza a poner orden en el avispero podemita! El Juzgado de Instrucción número 3 de Madrid ha abierto diligencias contra el exvicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, y su canal de propaganda, Canal Red, por su presunta implicación en la creación y coordinación de una red de acoso digital organizada contra periodistas, políticos y ciudadanos libres que no comulgan con su ideología.
Según el auto judicial, existen indicios claros de que desde las instalaciones de Canal Red —la “televisión del pueblo”, financiada por donaciones de simpatizantes y alguna que otra ayuda en B— se habrían articulado campañas sistemáticas de difamación, hostigamiento y señalamiento público a través de redes sociales, siguiendo una estrategia de "linchamiento digital" milimétricamente planificada.
El modus operandi recuerda peligrosamente a los regímenes totalitarios que tanto admira Iglesias: fabricar enemigos públicos, crear narrativas incendiarias y lanzar a sus hordas digitales como perros de presa contra todo aquel que disienta. La diferencia es que aquí no hay gulag, pero sí cancelación, destrucción reputacional y ataques personales.
🔴 #ÚLTIMAHORA | Dos juzgados abren diligencias penales contra Pablo Iglesias y su jefe de redes, Julián Macías, por acosar, hostigar y señalar a usuarios disidentes en X. pic.twitter.com/kf8OkZP19S
— Vito Quiles 🇪🇸 (@vitoquiles) August 5, 2025
Lo más grave: la investigación señala que Iglesias podría haber dirigido personalmente esta maquinaria de odio, en colaboración con colaboradores de Canal Red, utilizando recursos y medios del canal para orquestar estas campañas. De confirmarse, estaríamos ante uno de los mayores escándalos de manipulación mediática y persecución ideológica de los últimos tiempos en España.
El juez ha citado ya a declarar a varios responsables del medio y no descarta imputaciones en las próximas semanas. Todo apunta a que se avecina tormenta para el círculo podemita.
Mientras tanto, el principal aludido, fiel a su estilo, se ha limitado a señalar que se trata de una “persecución de las cloacas del Estado” y que “los poderosos no perdonan que demos voz a los sin voz”. Más victimismo de manual, aunque esta vez con menos audiencia.
La pregunta es clara: ¿Puede un medio de comunicación servir como plataforma para linchar, perseguir y silenciar a los críticos? ¿O estamos, una vez más, ante un caso de doble vara de medir de la izquierda que tanto presume de libertad de expresión… siempre y cuando no se les lleve la contraria?
El caso está abierto. La Justicia habla. Y el relato progre… empieza a tambalearse. Estos son los adalides de la democracia y la libertad.
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