Sánchez envía un buque militar para escoltar a la flotilla proGaza hasta Israel
Pedro Sánchez ha dado un paso sin precedentes en la política de defensa española. Desde Nueva York, el presidente del Gobierno ha anunciado el despliegue del Buque de Acción Marítima (BAM) Furor para dar cobertura militar a la llamada Flotilla de ayuda a Gaza, cumpliendo así con las exigencias de sus socios de Sumar y los partidos pro-palestinos que integran el Gobierno socialcomunista.
Un buque de guerra para una misión política
La decisión supone un uso inédito de las Fuerzas Armadas españolas, que en otras ocasiones habían participado en misiones internacionales de carácter humanitario (Operación Atalanta en Somalia, rescates en el Mediterráneo, evacuaciones de españoles en zonas de conflicto). Pero nunca hasta ahora se había empleado un barco de guerra para proteger una flotilla civil de activistas que desafía el bloqueo marítimo de Israel.
“Se trata de un operativo militar y defensivo para proteger a ciudadanos que participan en esta travesía”, justificó Sánchez, que busca así contentar a sus socios de Gobierno y reforzar su imagen internacional.
Riesgo diplomático con Israel y la OTAN
La medida abre un nuevo frente diplomático para España, ya que el envío del BAM Furor puede interpretarse como un respaldo militar a una operación política contra Israel, país aliado de Estados Unidos y socio estratégico en el Mediterráneo.
Fuentes de Defensa consultadas recuerdan que las misiones habituales de la Armada se enmarcan en la OTAN, la UE o la ONU, nunca en acciones partidistas y politizadas como esta. “Es un precedente peligroso: usar a la Armada española para fines propagandísticos internos”, subrayan.
Presión de los socios de Sánchez
El despliegue se produce tras las crecientes presiones de Sumar, Podemos y los grupos independentistas, que reclamaban un “gesto contundente” de España en apoyo a la causa palestina. La respuesta del Gobierno no se ha hecho esperar: un buque militar para escoltar a activistas y ONGs de la flotilla pro-Hamás.
“España convierte a sus Fuerzas Armadas en peones de la política de bloques, arriesgando su prestigio internacional”, critican desde la oposición.
España nunca había usado un buque de guerra para proteger a una flotilla política civil. La medida amenaza con tensar las relaciones diplomáticas con Israel, EE.UU. y la propia OTAN.
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