Pedro Sánchez envía a su hija a una prestigiosa y elitista universidad católica privada

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, vuelve a quedar en el punto de mira por su ya habitual doble moral política. Mientras su Ejecutivo y los socios de Sumar y Podemos mantienen una ofensiva ideológica contra la educación privada y concertada, el propio líder socialista ha matriculado a su hija en una universidad católica de pago.

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La información, confirmada por fuentes del entorno académico, ha reabierto el debate sobre la hipocresía de los dirigentes progresistas, que en público critican la educación elitista, pero en privado eligen para sus hijos los mismos colegios y universidades que demonizan en el Congreso.

La educación “de todos”... pero no para todos

El caso de Sánchez no es el único.

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Hace apenas unos meses se conoció que Pablo Iglesias e Irene Montero —líderes comunistas de Podemos y máximos defensores de la escuela pública— también habían escolarizado a sus hijos en un colegio privado de alto nivel, alegando motivos de “proximidad y seguridad”.

Sin embargo, desde el propio Gobierno socialista se ha impulsado en los últimos años una campaña contra la educación concertada y religiosa, limitando ayudas, cuestionando la libertad de elección de centro y defendiendo un modelo de enseñanza “única y pública”.

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“La educación no puede ser un negocio”, llegó a afirmar el propio Sánchez en sede parlamentaria.
Hoy, su decisión personal parece desmentirlo. Una más del ideario de cabecera de la izquierda: haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago.

Una universidad católica y de pago

La hija del presidente cursará estudios universitarios en una institución de titularidad católica y financiación privada, con tasas que superan los 12.000 euros anuales.
El centro, de reconocido prestigio, imparte titulaciones en inglés y mantiene acuerdos internacionales con universidades europeas y norteamericanas, un modelo que contrasta con el discurso oficial de Moncloa sobre la necesidad de “proteger la educación pública frente al elitismo académico”.

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Doble vara de medir

El gesto ha generado una oleada de críticas en redes sociales y en los foros educativos, donde muchos usuarios acusan al presidente de predicar igualdad mientras practica privilegio.

Voces del sector educativo recuerdan que la libertad de elección de centro es “uno de los pilares del sistema democrático”, y que demonizar la enseñanza privada mientras se disfruta de ella refleja una profunda incoherencia política.

Pedro Sánchez se suma así a la larga lista de líderes de izquierda que condenan los privilegios... salvo cuando se trata de los suyos.

Pablo Iglesias e Irene Montero matriculan a sus hijos en uno de los colegios privados más exclusivos de Madrid