Jésica le rompió una pata al gato que adoptó con Ábalos tras estamparlo contra la pared en un ataque de ira
Polémica en el entorno de Ábalos: denuncian un presunto episodio de maltrato a un gato en pleno ‘gatogate’.
Las informaciones apuntan a un incidente que habría dejado herido al animal adoptado por la expareja del exministro.
El denominado ‘gatogate’ suma un nuevo capítulo tras las informaciones que señalan un presunto episodio de maltrato hacia un gato vinculado al entorno del exministro José Luis Ábalos, en un asunto que vuelve a situar su esfera personal en el foco mediático.
Según lo publicado por Okdiario, el animal —un gato negro conocido como ‘Pequeño Ratón’— habría resultado herido tras un incidente protagonizado por la joven con la que el exdirigente socialista habría mantenido una relación.
Un relato que desata la polémica
Siempre según estas informaciones, el suceso se habría producido en un momento de tensión, en el que el animal habría sufrido lesiones en una de sus patas.
Los hechos, que no han sido confirmados por fuentes oficiales, han generado un fuerte impacto en redes sociales, donde numerosos usuarios han mostrado su indignación ante lo ocurrido.
'Pequeño Ratón' es el nombre del gato negro adoptado por Jésica durante su relación sentimental con Ábalos, que duró desde octubre de 2018 hasta noviembre de 2019. Y fue el inocente animal el que pagó con una pata rota la rabia acumulada de una joven que esperaba que el hombre que le había prometido una vida entera cumpliera su palabra.
Porque Jésica sabía desde el principio que Ábalos no iba a dejar a su mujer mientras fuera ministro. Lo sabía y lo aceptó. Hasta que dejó de aceptarlo. Hasta que la promesa de una vida a su lado chocó con la realidad de un político que había decidido mantener su vida familiar «de cara a la sociedad» y relegar a Jésica al compartimento estanco de lo que él mismo llamaba su «vida paralela». Ábalos, según sus palabras, «no iba a divorciarse mientras fuese ministro».
Fue en ese contexto de frustración y de promesas rotas donde estalló la ira. 'Pequeño Ratón' pagó las consecuencias. Y Ábalos, que según la propia Jésica «se sentía culpable» por haberla hecho cambiar de vida sin cumplir lo que le había prometido, asumió la responsabilidad. Como asumía todo lo demás: el piso de Plaza de España, la matrícula universitaria, el teléfono móvil. Una deuda moral que intentaba saldar en metálico.
Ábalos desmiente a Jéssica y niega conocer a 'Michifús', el supuesto gato de la pareja pic.twitter.com/kwnNm7tGfA
— MEDITERRÁNEO DIGITAL (@MediterraneoDGT) April 8, 2026
Silencio y ausencia de versión oficial
Hasta el momento, ni José Luis Ábalos ni las personas señaladas en estas informaciones han ofrecido una versión pública de los hechos, lo que ha contribuido a aumentar la incertidumbre en torno al caso.
La falta de confirmación oficial obliga a tratar el episodio con cautela, si bien la polémica ya ha traspasado el ámbito mediático y se ha instalado en el debate público.
Un nuevo episodio en una trama mediática en expansión
El ‘gatogate’ se suma a otros episodios recientes que han rodeado la figura de Ábalos, consolidando un contexto de exposición mediática creciente en torno a su entorno personal.
Más allá de la veracidad de los hechos, este nuevo capítulo refleja cómo aspectos privados pueden adquirir una dimensión pública cuando afectan a figuras políticas o de relevancia institucional.
La exmujer de Ábalos y su actual novia se pelean por la custodia de la gata Chloe













