Mujeres normales tienen que encerrarse en una clase para no ser atacadas por las feminazis

Son pura poesía. El feminismo busca la igualdad. Y el buen rollete entre sexos. Y la paridad. Menos si le llevas la contraria. Entonces, serían capaces de quemar a tu abuela en una hoguera. Daños colaterales de los adalides de la democracia, la tolerancia y el final de la brecha salarial.
Y sino que se lo pregunten a las estudiantes de la Facultad de Ciencias Económicas de Somosaguas, en Madrid, donde un grupo de mujeres se tuvieron que encerrar, literalmente, en las aulas, ante el acoso y derribo de las feminazis. Todo por cometer el terrible pecado de no querer sumarse a la huelga.
Si una imagen vale más que mil palabras, las puertas de la clase son el mejor reflejo de la furia feminista. "Estais en nuestra lista" (sin acento), "Esquiroles", "Escoria" "Machista a la hoguera" (en singular) o "No vais a comer el coño" (menos mal). Y todo esto lo dicen por el bien común, buscando la igualdad entre mujeres y hombres. Y viceversa. Si Clara Campoamor levantara la cabeza... se la cortarían.
Entre adoptar a un Gremlin y a una feminazi, no sabríamos con quien quedarnos. Esperamos que al menos no se multipliquen también si comen después de medianoche. Ya solo nos faltaba eso.
Feminazis agreden a mujeres normales que querían ir a la Universidad el día de la Huelga Feminista https://t.co/yUKVYK4bW2 #DíaDeLaMujer pic.twitter.com/O8oUPPdiCr
— MEDITERRÁNEO DIGITAL (@MediterraneoDGT) 8 de marzo de 2018













