El VÍDEO viral del Ayuntamiento de Palma y los pisos turísticos

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El Ayuntamiento de Palma de Mallorca, en manos del Tripartito de izquierdas, formado por los nacionalistas de MÉS, el Partido Socialista (PSM) y Som Palma, marca blanca de Podemos en la capital de las Islas Baleares, sigue siendo una jauría de despropósitos. A los indisimulados guiños independentistas de su alcalde, Antoni Noguera (el del famoso ‘¡estoy de España hasta los cojones!’) y los constantes problemas con los ataques a turistas, principal fuente de ingresos de la ciudad, se une ahora la creciente sensación de inseguridad ciudadana, que se multiplica y acrecenta exponencialmente cada año con la llegada del buen tiempo.

Hace unos días, el Consistorio anunciaba, a bombo y platillo, como una de sus grandes medidas estrella de la presente legislatura, que Palma pasaría a ser “territorio vetado” para los pisos de alquiler turístico, uno de los principales focos del mercado negro y fuente perpetua de conflicto social para los vecinos de la zona.

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El punto de partida de esta decisión es la propuesta de iniciativa popular presentada por la Federació d’Associacions de Veïns de Palma, aprobada en el pleno del pasado 27 de julio de 2017, que expresaba el rechazo a cualquier posibilidad de alquiler en los edificios plurifamiliares. 

El concejal de urbanismo José Hila, recordó algunos datos que refuerzan esta decisión, como que “la oferta de pisos de alquiler turístico no reglados aumentó entre 2015 y 2016 un 50 % llegando a cerca de las 20.000 plazas comercializadas”. En estos momentos, apuntó, “tenemos unas 11.000 plazas de alquiler vacacional y en Palma hay autorizadas solo 645 plazas, por lo que todo lo demás hasta esas 11.000 es ilegal”.

En cuanto a los conflictos vecinales, el socialista recurrió a un informe de la defensora de la Ciudadanía que muestra “el deterioro de la convivencia en los barrios por el ruido provocado por los alquileres turísticos y que las denuncias presentadas ante Turisme por el alquiler vacacional se han incrementado de forma exponencial, si en 2014 teníamos 42, en 2017 ya eran 192”.

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El alcalde de Palma, Antoni Noguera, por su parte, remarco que la capital ha de ser una ciudad habitable “porque no hay peor cosa para una ciudad que sus residentes se tengan que ir fuera porque no pueden pagar el alquiler”. También destacó que “Palma con este equipo de gobierno es una ciudad decidida y valiente. Esta decisión no se ha tomado por ninguna otra ciudad del Estado, pero será un referente que marcará tendencia a la hora de entender la ciudad habitable y que los equilibrios son clave para generar un modelo de ciudad que tenga presente y futuro”.

El primer edil añadió que el problema de la vivienda tiene dos cuestiones, el alquiler vacacional y las malas políticas de vivienda pública del pasado. 

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

Sin embargo, a la hora de la verdad, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Como denuncia nuestra compañera Azra Dobojlic, colaboradora editorial y corresponsal de MEDITERRÁNEO DIGITAL en Baleares, el Ayuntamiento de Palma no solo se desentiende totalmente de los pisos turísticos alquilados en el centro de la ciudad, sino que obliga a que sean los propios vecinos los que hagan funciones de inspectores e investiguen dónde se nuncia el piso, quién es el propietario o cuántas personas están realquiladas. Absolutamente delirante.

“Los pisos turísticos son una causa constante de ruidos, de peleas, de música, de fiesta y hace realmente imposible que podamos dormir por las noches”.

“El Ayuntamiento ha habilitado una dirección de correo electrónico para que notifiques si conoces algún caso donde presuntamente se están alquilando pisos de manera ilegal”.

“Tenemos unos vecinos que alquilan su piso, concretamente alquilan dos pisos, el mismo propietario, y van cambiando de personal cada semana o cada 15 días. Son grupos de chavales italianos, jovencísimos, y la policía prácticamente cada noche tiene que acudir porque no hay manera de poder vivir en paz, y menos si tienes niños pequeños”.

“Escribimos un correo electrónico a la dirección que nos ha proporcionado el Ayuntamiento. Describiendo exactamente todo lo que ocurría. Las fechas en las que ocurría. La dirección exacta de la vivienda, esperando que ellos hicieran algo”.

Y al cabo de un mes, llegó la esperada respuesta de la Oficina de Inspección del Ayuntamiento de Palma de Mallorca. No tiene desperdicio.