Una escritora feminista, Rosa Tamés, ataca a Inés Arrimadas por su físico, y dice que 'no sabe ni follar'

Rosa Tamés se define a sí misma como escritora, feminista y de izquierdas. A pesar de no identificarse públicamente con ningún partido en concreto, no duda en retuitear y difundir, a través de sus redes sociales oficiales, discursos de la podemita Irene Montero, alegatos del inclasificable Willy Toledo o proclamas independentistas a favor del 'referéndum', el derecho a decidir y la libertad de los 'presos políticos'.
Rosa Tamés es de Oviedo. Por si todavía quedaba alguna duda ante la indisimulada atracción fatal entre el separatismo y la progresía de nuestro país. Los caminos del 'procés' son inescrutables...
A pesar de su irreverente y pasional filiación por el feminismo más radical, tan de moda entre las groupies de la izquierda política (hoy en día, ellas ya no pueden elegir: o eres feminista o te quitan hasta tu derechos de ser mujer), la escritora asturiana, con más de 50.000 seguidores en redes sociales no duda en atacar a otra chica, Inés Arrimadas, portavoz de Ciudadanos en el Parlament y brillante ganadora de las últimas elecciones autonómicas en Cataluña.
¿Cómo se atreve una mujer a pensar por sí misma, a saltarse del guión marcado por lo 'políticamente correcto' una y otra vez? ¿A no sumarse a la huelga feminista? ¿Pero quién se ha creído que es?
Esto es lo que escribía Rosa Tamés a través de sus redes sociales oficiales (y citamos de forma y manera literal):
Inesita Arrimadas es bonita. Carita aniñada pero RANCIA. Carita de niña buena pero chivata, de ir corriendo a la profe a contarle todo lo que ocurrió en su ausencia. Carita de delegada de clase, de nuera impecable. Carita de desmayarse y ni siquiera moverse al follar (perdón)
— Rosa (@RosaTames) 22 de marzo de 2018
"Inesita Arrimadas es bonita. Carita aniñada pero RANCIA. Carita de niña buena pero chivata, de ir corriendo a la profe a contarle todo lo que ocurrió en su ausencia. Carita de delegada de clase, de nuera impecable. Carita de desmayarse y ni siquiera moverse al follar (perdón)"
El tuit de la #envidia pura, sin rodeos. Rosa Tames no valora las intervenciones de Inés Arrimadas en el #Parlament, ni su preparación, ni su oratoria, ni su valía política, no. Critica su físico. Este es el nuevo feminismo radical. Este. #InvestiduraTV3 #investidura pic.twitter.com/Qu5AuKFZXx
— TheLawTheTruth (@Thelawthetrue) 22 de marzo de 2018
Además de un mal gusto flagrante, el mensaje de Tamés nos conlleva una doble lectura que va todavía mucho más allá:
¿Es feminista valorar a una mujer, no por su trabajo, su oratoria, o su ideología política... sino quedarnos y fijarnos única y exclusivamente en denigrar su fisico? ¿No era precisamente eso por lo que lapidaron (también) a las azafatas de la Fórmula 1?
¿Qué pasaría si ese mismo discurso, línea por línea, lo firmase un hombre?
Mira Rosa, mejor que te conteste alguien que conoces. Fin. pic.twitter.com/JdY5lak1fc
— Héctor Company (@hector_company) 22 de marzo de 2018
Posiblemente, las hordas feministas y sus medios de comunicación satélites iniciarían contra él una campaña de acoso y derribo a dispersión, lo lincharían (mediáticamente) hasta el amanecer y exigirían su inmediata dimisión de todos sus cargos (hasta el de presidente de su escalera). No se puede soportar tanto machismo.
Ahora bien, como lo hace una mujer, feminista y de izquierdas, se pone en marcha el mantra de la libertad de expresión, que todo lo tapa. La doble moral de la progresía de nuestro país ya no molesta, no sorprende. Por no dar, ya no da ni asco.
¿Por qué las feministas son más feas que las mujeres normales? https://t.co/T8euTHSwGt #Feminazis pic.twitter.com/OwUWoRxd2m
— MEDITERRÁNEO DIGITAL (@MediterraneoDGT) 24 de enero de 2017














