Los socios de Sánchez critican el discurso del Rey: «Franquista, reaccionario y radical»

Los socios de Sánchez cargan contra el mensaje de Navidad del Rey por defender la Constitución y la Transición.

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El mensaje de Navidad de Felipe VI ha vuelto a evidenciar la profunda fractura política que atraviesa España. Lejos de ser un llamamiento institucional compartido, la intervención del Jefe del Estado ha provocado una reacción airada de varios de los partidos que sostienen al Gobierno de Pedro Sánchez, especialmente entre las formaciones de la izquierda radical y el independentismo.

El Rey apeló en su discurso a la “ejemplaridad” de los poderes públicos, a la necesidad de rebajar la tensión política, preservar la convivencia democrática y reforzar la confianza en las instituciones, además de reivindicar con firmeza la Constitución de 1978 y el espíritu de la Transición como pilares del actual marco de libertades.

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Un mensaje medido, sin referencias explícitas a los casos de corrupción que cercan al Ejecutivo, pero que no ha impedido una ofensiva verbal inmediata de los socios parlamentarios del Gobierno.

Bildu: rechazo frontal y discurso rupturista

Desde Bildu, formación heredera del entorno político de ETA y aliada clave del Ejecutivo, el mensaje del Rey ha sido directamente despreciado. La coalición abertzale se ha negado a valorarlo institucionalmente y ha calificado al monarca como “heredero del franquismo y reaccionario”, insistiendo en que “las vascas y los vascos no tenemos Rey” y reivindicando abiertamente una república vasca.

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El posicionamiento de Bildu no solo rechaza el contenido del discurso, sino que cuestiona de raíz la legitimidad de la Jefatura del Estado y del marco constitucional vigente.

ERC acusa al Rey de “apología de la violencia”

En una línea similar, ERC, otro de los socios preferentes del Gobierno, ha utilizado el mensaje navideño para reactivar viejos reproches. Su líder, Oriol Junqueras, ha acusado a Felipe VI de ser “uno de los pocos jefes de Estado de Europa que hace apología de la violencia”, en referencia al discurso del 3 de octubre de 2017 tras el referéndum ilegal en Cataluña.

La formación republicana vuelve así a presentar al monarca como un actor político y no como una figura institucional, pese a que el mensaje de Navidad evitó referencias directas al conflicto catalán.

Sumar: decepción por no “tomar partido”

Desde Sumar, el espacio político liderado por Yolanda Díaz, el discurso fue calificado de “decepcionante”. Su portavoz parlamentaria reprochó al Rey no posicionarse explícitamente sobre cuestiones como la desigualdad, la precariedad laboral o la crisis de la vivienda, interpretando su tono institucional como falta de compromiso político.

Una crítica que evidencia la expectativa de parte de la izquierda de que la Corona adopte un papel más activo y alineado con determinadas agendas ideológicas.

Junts acusa al Rey de “radical”

También Junts, pese a haber suspendido formalmente relaciones con el Gobierno, se sumó a las críticas. Su secretario general, Jordi Turull, calificó de “surrealista” que el Rey alertara contra los extremismos, asegurando que el propio monarca es “el más extremista y el más radical” cuando Cataluña quiso expresar su voluntad política.

Paradójicamente, Turull reconoció no haber escuchado el discurso completo, aunque aprovechó la ocasión para llamar a la unidad del independentismo y a “aprovechar la debilidad del Estado”.

Un mensaje incómodo para el bloque de investidura

El discurso de Felipe VI, centrado en la unidad desde la pluralidad, la confianza institucional y el respeto al marco constitucional, ha resultado incómodo para un bloque parlamentario que incluye a formaciones abiertamente republicanas, separatistas o antisistema.

Mientras el Rey apelaba a rebajar la crispación y evitar que el hastío ciudadano alimente los extremismos, varios de los socios de Pedro Sánchez optaban precisamente por profundizar en la confrontación simbólica con la Corona y el propio Estado.

Una reacción que vuelve a poner de manifiesto la contradicción estructural de un Gobierno sostenido por fuerzas que cuestionan los fundamentos mismos del sistema constitucional que dicen gobernar.

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