Puigdemont pide a Pedro Sánchez que Cataluña tenga un horario diferente a España
Sí, has leído bien. El Consell de la República catalana —esa especie de Gobierno paralelo que preside Carles Puigdemont desde su retiro dorado en Waterloo— ha lanzado una nueva propuesta para “marcar distancias” con España: cambiar la hora en Cataluña.
La idea, defendida por Jordi Domingo, nuevo responsable del organismo tras la salida de Puigdemont, es que los relojes catalanes marquen una hora menos, igual que en Canarias. Según explica, el horario actual sería una “herencia del franquismo” y adoptar el huso de Greenwich sería “un paso simbólico hacia la independencia”.
Vamos, que además de fronteras, banderas y selecciones deportivas, el independentismo también quiere su propio reloj.
“Una forma de rebelarse”
En declaraciones a VilaWeb, Domingo propone que autónomos, pequeños negocios y entidades independentistas se pasen al horario de Greenwich (GMT) como “gesto de rebeldía”. Según su razonamiento, actuar como si Cataluña tuviera su propio huso horario sería un modo de “vivir como si ya fuéramos independientes”.
“¿Por qué no cambiamos la hora los catalanes? ¿Por qué no nos ponemos al meridiano que nos toca? Si 200.000 personas lo hacemos, habremos ganado”, asegura.
Domingo defiende que sería “un cambio con una potencia extraordinaria” y que serviría para “imponer nuestra propia forma de hacer” frente al Estado español. O lo que es lo mismo: la independencia empieza por atrasar el reloj.
Del procés al reloj
El debate sobre el horario “franquista” no es nuevo. Desde hace años, sectores soberanistas reclaman volver al meridiano de Greenwich, argumentando que el cambio que se hizo durante la dictadura para alinearse con Alemania fue “una sumisión política”. Ahora, el Consell de la República quiere revivir el tema con una campaña que mezcle política, simbolismo… y jet lag.
La idea ha provocado una oleada de comentarios irónicos en redes. Algunos usuarios se preguntan si el siguiente paso será crear un calendario propio, un verano soberanista o incluso un Año Nuevo catalán.
¿Independencia o insomnio?
Por ahora, la propuesta es más anecdótica que práctica. Ni el Parlament, ni la Generalitat, ni siquiera ERC han mostrado interés en cambiar la hora. Pero la ocurrencia vuelve a demostrar la capacidad del independentismo para convertir cualquier tema en una cuestión identitaria.
Mientras tanto, el resto de España seguirá mirando el reloj… y preguntándose si en Cataluña también será “una hora menos” Desde luego los 'indepes', retraso tienen un rato.
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