Frente Popular 2.0: los partidos de izquierdas y los independentistas se unen contra 'el fascismo'

La división de Sumar y Podemos es mortal de necesidad para la mayoría que sustenta al Gobierno. Lo saben en ambas formaciones, lo saben en La Moncloa y lo saben también los socios nacionalistas e independentistas. Saben que sin la unidad en el espacio "a la izquierda del PSOE" es imposible que el bloque de Pedro Sánchez reedite la mayoría absoluta en el futuro. Los números no darían en ningún caso, porque el sistema de reparto de escaños penaliza la fragmentación de la izquierda igual que penalizó la división de la derecha.

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Cuanto más disgregado acude un bloque, menos capitaliza sus votos en forma de diputados. Pero si Podemos y Sumar no van juntos a las urnas, podrían entrar en juego nuevas alianzas que intenten levantar de nuevo un cordón sanitario contra Vox a toda costa. Por encima de las siglas y de la tendencia innata de la izquierda a la atomización. Por encima incluso de las diferencias territoriales y hasta de modelo de Estado.

Por eso, aunque aún no hay un horizonte electoral a la vista, ya han comenzado a moverse las primeras piezas del tablero. Ante el divorcio irreconciliable -salvo giro copernicano- de la formación de Ione Belarra y la coalición de Yolanda Díaz, ERC ha comenzado a sondear a los partidos de la izquierda nacionalista para unir fuerzas en una candidatura común, en el futuro. Fuentes de ERC aseguran a El Mundo que el portavoz de la formación en el Congreso, Gabriel Rufián, "lo está intentando, con contactos con Bildu, BNG, Compromís o Adelante Andalucía", entre otros. Y después intentará que Podemos abrace esta idea, aunque esto último lo ven más "difícil" que el frente común de los nacionalistas de izquierdas.

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Pero hay que recordar también que Pablo Iglesias dijo en RNE que "una parte de Sumar se integrará en el PSOE" y, a partir de ahí, "partidos territoriales o Izquierda Unida" podrán "buscar otro tipo de acuerdos, pero Sumar ya no es un paraguas que sirva absolutamente para nada". Esta tesis la comparten a pies juntillas otros líderes de Podemos.

Incluso IU entraría en la idea de Rufián, que es poner de acuerdo a partidos muy distintos partiendo de los "mínimos" que los unen. Hay que recordar que BNG, Bildu y ERC ya han concurrido juntos en las elecciones europeas. Ahora la idea es ampliar esa coalición al resto de marcas territoriales de la izquierda. Tanto las que iban de la mano de Sumar, como Compromís, como las que no, en el caso de Adelante Andalucía. Lo cierto es que todos ellos tienen tensiones internas a la hora de abordar este acuerdo -ni siquiera todos en ERC lo apoyan-, pero todos ellos coinciden en que evitar que Vox participe de la gobernabilidad es más importante que sus rencillas.

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Y eso es clave. Los nacionalistas de izquierdas elevan cada día más su alerta antifascita. Sobre todo, después de los incidentes de Torre Pacheco (Murcia) y de las declaraciones de Vox señalando la posible deportación de cientos de miles de inmigrantes, e incluso de los españoles nacidos en el país, pero de padres inmigrantes. "Al menos, a nivel discursivo tiene que haber un acuerdo", dicen las fuentes consultadas, para unificar el voto del miedo a Santiago Abascal de nuevo, como ya ocurrió en julio de 2023, hace justo dos años.

Ahora, la diferencia es que ya no es sólo es el desiderátum de un dirigente. Ahora la cosa avanza. Ya se han puesto manos a la obra.

Pero, ¿y Bildu? La formación abertzale tiene actualmente una tendencia alcista muy clara que le permite jugar a varias bandas. Igual se reúne con Puigdemont en Waterloo que apoya las iniciativas del PSOE con más lealtad que ningún otro socio. Y también se deja querer por Podemos. La imagen de la reunión de Ione Belarra e Irene Montero con Arnaldo Otegi, líder de Bildu, hace dos semanas, ha abonado -al menos de manera simbólica- el terreno para el frente común. Ese día, en Vitoria, ambas formaciones se conjuraron para "superar el régimen del 78".

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