... Y el Camp Nou celebró el gol de Cristiano

Fue una Supercopa surrealista. El Camp Nou se llenó de camisetas blancas, cantó como nunca los goles del Real Madrid, jaleó el tanto en propia puerta de Piqué e incluso silbó la expulsión de Cristiano Ronaldo. El crack portugués, entró, marcó, enseñó los abdominales a la grada y fue expulsado por simular un penalti en una controvertida jugada. Víctima de la desesperación tras ver la tarjeta roja, incluso le dio un ligero empujón al árbitro. Todo, en apenas 15 minutos. Lo nunca visto.
Para raro, hasta el color de la camiseta. El equipo de Zidane, por aquellos designios inescrutables del merchandising que rigen el inmenso negocio global del fútbol moderno, jugó de azul turquesa. Un color que se confundió con el azulgrana del Barça en la retransmisión por televisión.
¿Nos llega mal el sonido o parece que el Camp Nou está vacío? ¡Hemos visto funerales con más ambiente! #SuperCopa
— MEDITERRÁNEO DIGITAL (@MediterraneoDGT) 13 de agosto de 2017
Desde hace algunas temporadas, la Supercopa de España se ha convertido en el agosto particular del F.C. Barcelona. Por decisión de la actual Directiva, es el único partido de carácter oficial que no entra en el abono de socio. Un encuentro que deja cada temporada más de 7 millones de euros en caja... sobre todo si el rival es el Real Madrid. Un caramelo envenenado que se te puede acabar volviendo en contra si las gradas se llenan de turistas, ahora que están desgraciadamente tan de moda, y de aficionados del equipo rival.

Igual que ir a visitar la Sagrada Familia o el Parque Güell, los japoneses, árabes, rusos y europeos se van al Camp Nou a disfrutar de un espectáculo único: a vivir en directo un Barça – Real Madrid. Más pendientes de inmortalizar el momento con sus móviles que de cantar los goles de Messi o Ronaldo. No es nada personal, solo negocios.
Al final, el Estadio se convirtió en un improvisado y variopinto terreno neutral, en el que se celebraron con inusual pasión los goles del eterno rival.
#SuperCopa ¡Surrealista! El Camp Nou canta el gol del @RealMadrid... ¡y silba la expulsión de @Cristiano!
— MEDITERRÁNEO DIGITAL (@MediterraneoDGT) 13 de agosto de 2017
Desde horas antes del partido, ya se podía intuir lo que iba a pasar. Los aledaños del Camp Nou estaban llenos de uniformes del Madrid, una imagen que se repitió en todas las graderías del estadio. Hubo mayoría azulgrana, cierto, pero no se recuerda un partido del Barça en casa con tantas camisetas blancas. El único que no llevaba la primera equipación oficial curiosamente, era el conjunto de Zinedine Zidane.
Incluso los primeros "oooohs" de admiración del público se escucharon en el minuto 4 tras un detalle de calidad de Isco. Después, los 'turistas culés' corearon el nombre Messi y el de Umtiti, tras dos buenas intervenciones del francés. La confirmación de que la final se jugaba en terreno de nadie llegó con el primer gol de la noche, obra de Piqué, que mandó el balón a su propia porteria, pero fue cantado por el público como si fuera del Barça. Todo al revés.
#SeMarca #SuperCopa pic.twitter.com/OBgPdZrN6O
— MEDITERRÁNEO DIGITAL (@MediterraneoDGT) 13 de agosto de 2017
Fueron 89.514 espectadores, la peor entrada en un clásico de la última década. Al final, los aficionados de verdad, los socios de toda la vida, van a tener que ver el fútbol por la tele. Y sin saber con que camiseta juega su equipo. La pela es la pela.
1-3: El Real Madrid se exhibe en el Camp Nou
— Real Madrid C.F. (@realmadrid) 13 de agosto de 2017
CRÓNICA y FOTOS https://t.co/UCpj2nB1zB#RMSupercopa












