El Ayuntamiento de Madrid promociona el fútbol femenino con una niña perseguida por un cura

Que Podemos quiere legislar hasta nuestros gustos, no es algo nuevo. A los comunistas siempre les ha encantado levantar muros para restringir la libertad. Que tampoco tienen ni idea de qué se hace en los colegios y vienen a vendernos la moto de que han descubierto la fórmula de la Coca-cola, también.
La última de las iluminaciones de estos aprendices de gurú bolivariano nos llega con la puesta en marcha de una campaña desde el Ayuntamiento de Madrid de Manuela Carmena, que tiene como objetivo dar visibilidad al fútbol femenino. “Ninguna niña sin jugar al fútbol” viene a promover la práctica de este deporte en las niñas. Claro, igual es que en la hora de educación física las niñas sólo juegan a la comba y no participan en la dinámica normal del programa. Son marginadas, como en un campo de concentración, o en un gulag soviético.
El cómic, supuestamente escrito "en clave de humor", tiene una pobre factura técnica y es una sucesión de tópicos que realmente parece más propio de la España de hace varias décadas, incluyendo alguno un tanto machista, como la madre que está en casa y pone al día de lo ocurrido en el hogar al padre cuando este llega de trabajar; o la niña que "sólo juega con muñecas y siempre me pregunta por qué no llevo vestidos".
Lo más chocante, no obstante es el "archienemigo" de la protagonista: "El padre Manuel, director de mi colegio". Es religioso, con sotana, alzacuellos y un aspecto bastante siniestro recomienda a la niña "jugar al voleibol" porque "es un deporte más adecuado para las niñas". "A veces pienso que el padre Manuel y madre se han puesto de acuerdo para que no juegue al fútbol", se lamenta la niña, dejando claro quiénes son los malos de la historia.
Según han declarado los promotores de este proyecto “la mejor forma de empoderar a la mujer en la sociedad actual empieza por la educación de niños y niñas en edades tempranas, impulsando la presencia de la mujer en el deporte y, por ende, en otros muchos ámbitos”. La idea, por supuesto, está financiada íntegramente con dinero público. Por si quedaba alguna duda. Ellos deciden, pagas tú.
Informes oficiales señalan que el fútbol femenino ha alcanzado mejores resultados que en años anteriores, pero siguen siendo insuficientes para que obtenga la rentabilidad propia del fútbol convencional. Esto provoca que muchas jugadoras abandonen su carrera antes de los 25 años porque no obtienen ingresos suficientes como para mantenerse.
Al parecer no es que las niñas no jueguen al fútbol ni que los niños no hagan patinaje artístico o natación sincronizada, sino que el público no lo compra. Al final, como en casi todos los órdenes de la vida, es una cuestión de cuota de mercado. Aunque para Podemos todo forme parte de una suerte de desgracias machistas y no de gusto popular. Así que ya sabéis, si a vuestras hijas no les gusta el fútbol, enseñadles que esto son lentejas, si Podemos quiere las tomas y además sin quejas.












