Adel Mechaal‏, marroquí campeón de Europa con España: 'Mi país es Cataluña'

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En unos días, seguramente antes de abril, un comunicado del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), 10, 20 o 30 páginas de precedentes y alegaciones, les explicará si la alegría de este domingo fue verdad o mentira. Hasta entonces, su oro, el primero de España en este Europeo indoor, sólo es provisional. Desde enero, Adel Mechaal está sancionado por la Agencia Española Antidopaje (AEPSAD) por haberse saltado tres controles y, aunque de manera cautelar el TAS le permite competir, sólo cuando este tribunal dictamine sabrá si tiene o no un título en su currículo.

Su celebración al cruzar la meta de los 3.000 metros, felicidad y rabia, un puño al cielo del Kombank Arena de Belgrado, demostraba la complejidad de la situación al finalizar una carrera complicadísima. Hasta dos veces Mechaal fue engullido por el grupo mientras intentaba correr al frente y sólo pudo liderar tras su tercera remontada, con piernas y codos para evitar en la última vuelta al noruego Henrik Ingebrigsten y hacerse con la medallísima.

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Subcampeón de Europa de 5.000 outdoor el año pasado, Mechaal podría considerarse ya el referente del medio fondo español, tan necesitado como está de ejemplos... si no fuera por sus supuestos descuidos. Entre el diciembre de 2015 y el julio de 2016, el marroquí nacionalizado evitó tres visitas de los médicos antidopaje con una excusa repetida: hubo problemas al cambiar su ubicación en el sistema Adams, que obliga a todos los atletas a estar siempre localizables, cuando no fue por lesión a Elgoibar o cuando se marchó del Centro de Alto Rendimiento de Font Romeu, en Francia.

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Por ese lío ya estuvo cerca de no poder ir a los Juegos de Río, donde finalmente acabó eliminado en la previa del 1.500 y el 5.000, y finalmente, tras varias deliberaciones, fue castigado por las autoridades españoles. Mechaal elevó ese caso al TAS y logró el actual paréntesis, pero todo lo que hace ahora está en entredicho. "Me he mudado a Madrid para demostrar a la AEPSAD que se han equivocado, que yo siempre les informé del cambio de mi ubicación, que me pueden hacer todos los controles que quieran", comentaba ya en zona mixta, más nervioso que alegre, consciente del problema: "Todo el atletismo duda ahora de mí y eso me duele". "Pronto se sabrá la decisión y podré estar tranquilo".

Merchaal, marroquí, compite por España... pero se siente catalán

Sin embargo, en el caso de Adel Merchaal, llueve sobre mojado. El atleta parece vivir permanentemente abonado a la polémica.

En 2015, confesó en una entrevista con el diario El Mundo que sólo cogería una bandera española "por respeto". Por aquel entonces, era una de esas jóvenes promesas del atletismo, y pocos podían imaginarse que, este fin de semana, el atleta nacionalizado español se acabaría proclamando campeón de Europa.

"Cataluña es la tierra que me lo ha dado todo, que permitió a mi familia salir de Marruecos [su padre trabajó en las obras de los JJ.OO. de Barcelona 92] y conseguir una vida mejor. No tengo ese sentimiento con Madrid, al contrario. La Federación Española nunca me ha ayudado. Al cumplir los 18 años, pedí la nacionalización e intenté que agilizaran los trámites para poder competir en el Europeo sub'23, pero me lo negaron. Aquello me impidió recibir ayudas", explicó.

Tampoco tuvo reparos en mostrar abiertamente sus tendencias ideológicas. "Si Cataluña se independizase, competiría por Cataluña. Y cuando haya que votar, votaré en ese sentido aunque le pese a José María Odriozola (RFEA) o Miguel Cardenal (Consejo Superior de Deportes)", afirmó.

En esta misma línea narró como estas dos personas mostraron su desagrado cuando Mechaal colgó una foto votando en la consulta del 9-N o declarando que algún día subiría al podio con una estelada. Según expuso en la entrevista, le dijeron que ya no era "un atleta de pueblo y que no podía faltarle el respeto a los españoles. No lo haré, cogeré la bandera de España por respeto si hace falta, pero nunca me impedirán votar".

Hoy, apenas dos años después, subia hasta lo más alto del pódium viendo ondear, en el cielo de Belgrado,  la enseña rojigualda bajo los acordes del himno nacional. Malditas hemerotecas. 

Una catalana se niega a competir con España y se proclama campeona del mundo... con Holanda