[VÍDEO] Kepa, portero del Chelsea, se niega a ser sustituido y humilla a su entrenador

Kepa Arrizabalaga tiene 24 años. Es su primera temporada en el Chelsea, también en la Premier League inglesa. Pagaron por él 80 millones de euros. Nunca ganó un título con un club. En Wembley, quizá uno de los escenarios más icónicos del fútbol, el portero español desveló en qué se está convirtiendo este deporte ante el totémico poder de los jóvenes, tan millonarios como deportistas, que integran los vestuarios de la burguesía. Kepa desautorizó, y desnudó, en pleno partido a su entrenador, Maurizio Sarri, un técnico de 60 años y con más de dos décadas de carrera en los banquillos.
Wembley, reserva espiritual, quedó boquiabierto. Kepa se negó a ser sustituido cuando así se lo estaba ordenando Sarri en la segunda parte de la prórroga. El entrenador italiano de los blues entendía que su guardameta no estaba en condiciones físicas para continuar en el partido y afrontar la tanda de penaltis que decidiría el campeón de la Carabao Cup, conquistada por el Manchester City. Ya con el portero suplente, Willy Caballero, en la banda vestido y preparado para entrar, Kepa rechazó marcharse. Insistía en que estaba bien. Que no tenía lesión alguna. Que quería, y debía, continuar. Sarri, desquiciado ante su pérdida de autoridad ante el joven ex guardameta del Athletic, amagó incluso con marcharse del campo ante la sorpresa de su asistente Gianfranco Zola.
¡Lo NUNCA visto! Posible lesión de Kepa, que se niega a salir del campo. Y el enfado de Sarri es de los que hace época #CarabaoCup pic.twitter.com/qqjz5DZk3R
— DAZN España (@DAZN_ES) 24 de febrero de 2019
Sarri, tras su episodio de ira, tras verse obligado a dar explicaciones al desconcertado equipo arbitral, acabó agachando la cabeza ante su jugador. Kepa alzó el mentón sobre el césped. Había ganado la guerra. Se puso bajo los palos en la tanda definitiva y, pese a estar a punto de parar un penalti a Agüero y detener el lanzamiento de Sané, no pudo evitar la caída frente al City. Los errores de Jorginho y David Luiz condenaron al Chelsea (3-4).
Sarri, al concluir la final, salió del embrollo como pudo. Y habló de "gran malentendido". No iba a ser él quien alimentara el incendio. "Pensé que Kepa tenía calambres y que no podía seguir. Que necesitábamos un cambio. Por eso quería a Willy Caballero en el campo. No descubrí lo que pasaba hasta que el médico me lo dijo en el banquillo unos minutos después. Kepa quería decirme que estaba en condiciones para afrontar la tanda de penaltis. Tenía razón, pero la forma cómo se comportó no fue la correcta".
Kepa prefirió utilizar su cuenta de Instagram -la vía comunicativa predilecta de los futbolistas- para ofrecer su versión y disculparse. "Lamento cómo ha sido el final de la prórroga. Quiero decir que en ningún momento fue mi intención desobedecer al técnico. Creo que todo fue un malentendido, a altas pulsaciones y en el tramo final de un partido por un título. El entrenador pensaba que no estaba en condiciones de seguir, y mi intención fue expresarle que estaba [bien] para continuar ayudando al equipo, mientras el cuerpo médico que me había atendido llegaba al banquillo y daba el mensaje. Siento de nuevo la imagen que se ha proyectado. En ningún caso fue mi intención y pido disculpas".
¡EL ANÁLISIS! ¿Qué piensa Mourinho de lo que ha ocurrido con Kepa y Sarri? Muy atentos... pic.twitter.com/0o9Yg1sjcA
— DAZN España (@DAZN_ES) 24 de febrero de 2019
José Mourinho, ex entrenador del conjunto londinense y que comentaba la final para el canal DAZN, fue claro en su veredicto: «Fue un episodio triste, no sólo para el entrenador, sino para todo el grupo de trabajo. Te deja entender muchas cosas. El portero [Kepa] quiso mostrar su personalidad. Eso me gusta. Lo que no me gusta es que deje al técnico en una situación de gran fragilidad. Incluso metiendo en un lío que no era suyo a un compañero. Me entristece bastante».
Ante la perplejidad de los futbolistas que ocupaban en aquel momento el banquillo del Chesea, Kepa impuso su criterio por encima del de Sarri, un entrenador que continúa agotando su crédito. La hinchada blue, de hecho, pidió la cabeza del ex entrenador del Nápoles durante varias fases de un partido en el que el equipo londinense limitó sus opciones de triunfo a una defensa numantina. Al menos, le bastó para contener el empate a cero hasta la tanda de penaltis al City de Guardiola, que venía de arrasarlo en la Premier (6-0). Pero el desenlace fue el mismo. Y quizá con peores consecuencias.
Sarri, minimizado por Kepa ante la mirada de su vestuario, quizá nunca hubiera imaginado vivir semejante esperpento a estas alturas de su devenir en el fútbol.












