El VÍDEO de Isco que corre por las redes sociales y enciende al madridismo

De ridículo en ridículo hasta el esperpento final. A 19 puntos del Barça en la Liga. Eliminados de la Copa por el 'todopoderoso' Leganés tras un batacazo histórico en el Bernabéu. Pendientes de un hilo esperando el milagro contra el PSG en Europa, y arrastrándose por todos los campos de España semana tras semana.
No son los jugadores. No es el entrenador. Es la camiseta. El escudo. Y la vergüenza de una afición que ve manchado el nombre del Real Madrid, que se ha convertido en un juguete roto. En un equipo de feria. Pero les da igual. Son los nuevos millonarios, acostumbrados a tener el mundo a sus pies, ídolos con pies de barro, los nuevos mercenarios del deporte de élite. No ven, ni miran, más allá de su ombligo.
En la mayoría de los casos, si no fuera por darle patadas a un balón, estarían en la cola del paro. ¿Pero y qué? Se la pela.
Les da lo mismo que muchos socios se dejen la vida y no lleguen a fin de mes para poder pagar el abono. Se la repanpimfla representar a una institución centenaria, al club más laureado del siglo XX para la FIFA. Si no es aquí, jugarán allí. Con otra camiseta, otros colores. Y le jurarán amor eterno y besarán el escudo en la primera rueda de prensa.
El último ejemplo, Isco Alarcón, que llegó como el niño prodigio del Málaga y se ha convertido en un alma en pena, sin la confianza de su entrenador, deambulando por los terrenos de juego de media España. En uno más de la comparsa. Ni está, ni se le espera.
Este domingo, después de empatar en casa del todopoderoso Levante, en el enésimo tropiezo de la temporada, corría por las redes sociales un vídeo en su mansión de Las Rozas, o de la Moraleja (¡y qué más da!) con su novia sonriente, grabándole entre carcajadas con su Iphone de última generación, mientras le persiguen sus perritos por el jardín.
Y está muy bien. Que sea feliz. Que disfruten de la vida. Pero, por lo menos, podrían disimular que todo les da igual. Que se la pela. Que viven en una realidad paralela. Que son profesionales a sueldo. Y que defienden igual la camiseta del Real Madrid que los colores del Liverpool. Pero por favor, que no besen más el escudo, ni prometan amor eterno a su afición. Ni que sea por vergüenza torera. Si es que de eso, todavía les queda.
Me ahogo con Isco pic.twitter.com/V6ewUvUgBI
— andrea # 01 (@zaynreynolds) 4 de febrero de 2018












