Luis Enrique: 'Soy del Barça y me siento catalán'

Con la memoria en Wembley, el corazón en la clasificación, un ojo en Málaga y el otro en el Camp Nou. Así alcanza el Barcelona la última jornada, con la sueño de sumar su tercera Liga consecutiva en la despedida, momentánea, de Luis Enrique. El aún técnico azulgrana sabe que depende del Real Madrid, y que para acabar la temporada en la cima del campeonato deberá ganar al Eibar y esperar un resbalón rival, como aquellos que él vivió con el escudo blanco en Tenerife.
"El objetivo es ganar el partido. Confío en la victoria del Barça, sino no ganas la Liga de ninguna manera", dijo pensar en un tropiezo madridista y admitiendo los errores de bulto del curso: "No hemos estado al nivel que se necesitaba para depender de nosotros". "Así que voy a centrarme en mi trabajo, que es lo que hago desde que tengo uso de razón. Si se da la carambola, a celebrarlo. Y si no, a felicitar al campeón. Las matemáticas las dejé de lado hace mucho tiempo", insistió sobre el asunto, sabedor de que antes de soñar qué hará con el cántaro de leche, deberá llevarlo a su casa.
De hecho, no mira a otro lado. Tanto es así que, preguntado sobre el papel de Míchel González, ex del Real Madrid con quien coincidió allá y ahora preparador malagueño, Luis Enrique ni se atrevió a mentarlo para defender la honradez del colectivo: "Me fío al 100% de todos los entrenadores de Primera, Segunda y Tercera División, y de sus jugadores también, hasta que se demuestre lo contrario. Hay que dejar a cada uno hacer su trabajo". El suyo toca a su fin. Ante el Eibar se despedirá del banquillo del Camp Nou tras tres años históricos, y comenzará a quitar el polvo a su localidad en un punto indeterminado de la grada. Es más, su despedida, a punto de ser homenajeado por sus ocho títulos (hasta ahora) como entrenador azulgrana, suena más a otra cosa.
"No me voy, el año que viene estaré en la grada con los culés. Soy afortunado, como también cuando me fichó el Barça como jugador. Me considero culé y tengo sentimiento catalán, caí de pie hace muchos años. No es un adiós, es un hasta pronto", comentó, sabedor de que su periplo tenía fecha de caducidad desde su presentación un 22 de mayo de 2014. "Sabía que sería corto. Uno, dos, tres o 25 años da igual porque todo sucede con mucha celeridad. Me iba a parecer un viaje corto". ¡Hasta siempre Lucho!












