El gigante de las apuestas online, un negocio incombustible

Si mezclamos en un vaso deportes, internet y dinero, tenemos como resultado a las casas de apuestas.
Admitámoslo, a todos nos gusta jugar. Ya sea a las canicas, un partido de fútbol, una partida a la consola o incluso una apuesta con colegas; nos encanta lo lúdico. Si además metemos dinero de por medio, comienza a aparecer cierto atractivo adicional que nos hacer caer irresistiblemente en sus redes y arriesgarnos pujando. Quizás por eso mismo a las apuestas deportivas les está yendo tan bien durante estos años, y decir bien a secas es quedarse corto, mucho.
Para lanzar una cifra aclaratoria al aire, en la primera mitad de 2016 el juego online movió un total aproximado de 5.500 millones de euros (cerca de la riqueza que ostenta el matrimonio dueño de Mercadona). Mareante, ¿verdad? Pues imagina que la mitad de todo eso viniera sola y exclusivamente de las apuestas-deportivas. ¿A que impone? Como decíamos, nos encanta jugar; pero más aún, adoramos apostar, sobre todo cuando es con nuestro equipo de por medio, cuando hay jugosas ofertas y cuando solo hay que coger el móvil para hacerlo. También tenemos cierto toque vago, para qué engañarnos.
Gran parte de culpa en este afán por las apuestas tiene que ver con la ingente publicidad que realizan las casas de apuestas más grandes del país. Tan solo tienes que hacer un poco de zapping por cualquier cadena deportiva y ojear los carteles publicitarios, los banners que aparecen por pantalla (estos incluso cuando estás navegando por internet), los spots de los descansos o hasta las palabras de los comentaristas. Da igual el deporte, si mueve una masa de dinero considerable, ten por seguro que ahí van a estar.
Además de este bombardeo, tenemos también las plataformas dedicadas a facilitar la búsqueda de páginas de apuestas. Muchas webs tienen como tarea listar a las más famosas tanto a nivel nacional como europeo, permitiendo así conocer el abanico de ofertas disponibles, las comodidades, las pegas y todo lo que haga falta saber para decantarse por una o por otra.
Cabe mencionar también que todo en estas casas se mueve con absoluta legalidad. En 2012, el Gobierno de España estableció la nueva Ley del Juego, orientada a regular y licenciar estos negocios que estaban empezando a moverse por internet. Esta regulación vino acompañada de todo un boom en el negocio, cerca de 50 casas de apuestas obtuvieron licencia en los meses posteriores, y aquello solo fue el comienzo.
La competencia, feroz como ella sola, dio pie a la creatividad y a la inversión en publicidad y marketing. Las grandes como Bwin o Bet365 se desmarcaron por su amplia variedad de deportes e incluso juegos, pero también por arriesgar apostando (nunca mejor dicho) por ofrecer grandes descuentos y bonos para nuevos usuarios, así como ofertas periódicas. Lo que fuera por estar en la cresta de la ola y seguir manteniendo un negocio que iba creciendo de una forma descomunal en muy poco tiempo.
En pleno 2017, el éxito de las apuestas online es incontestable. Nacieron y se han asentado como auténticos gigantes con un gran poder de influencia en los deportes con mayor seguimiento. Por poner un ejemplo, en las últimas temporadas, la totalidad de equipos de la Premier League (división profesional de fútbol inglesa) contaron con el patrocinio de alguna casa de apuestas. Se ha establecido una conexión entre deporte y apuestas que se ha convertido en un estándar, taladrándonos aún más, y sin darnos cuenta, con los nombres de las grandes cada vez que disfrutamos de un partido por televisión.
Y, cómo no, el fútbol también juega un papel crucial. El deporte rey, como se le conoce, es también el líder en las casas de apuestas. En él es donde despliegan todo su potencial y variedad, sobre todo en lo referente a las apuestas en directo: número de goles, primer gol, total de córners, próxima tarjeta, etc. Una estrategia que también busca fomentar el visionado de los partidos en directo y se convierte en un bucle de realimentación entre evento deportivo y apuesta.
¿Qué le queda a este cóctel? Pues ni más ni menos que seguir embriagando a cada vez más población. El número de usuarios con conexión a internet y dispositivos para ello va en un disparadísimo aumento, y eso directamente apunta a su posibilidad para jugar en casas de apuestas. Las previsiones no se pueden establecer a ciencia cierta, pero la tendencia de este negocio sigue, y seguramente seguirá, en alza. Las personas seguirán abogando por jugar en directo, el fútbol seguirá mandando y los deportes que entren en el bote serán cada vez más, incluso, como ya se está viendo, los electrónicos. Nuestras formas de ocio mutan, evolucionan; y los negocios que giran en torno a ellas también lo hacen.












