Los inmigrantes de Ceuta queman y hacen una barbacoa en el histórico Fuerte del Príncipe Alfonso
Los invasores de Ceuta que continúan en la ciudad autónoma desde el 30 de julio, día de la entrada masiva de ilegales, continúan repartidos por las calles y un grupo se ha instalado en el Fuerte del Príncipe Alfonso, uno de los lugares emblemáticos, declarado Bien de Interés Cultural, que han quemado y vandalizado mientras lo utilizan como dormitorio.
El Fuerte del Príncipe Alfonso se encuentra justo encima del conocido barrio de El Príncipe, uno de los más peligrosos de toda España. En el castillo están durmiendo inmigrantes desde el día de la invasión y, si bien se encuentra desde hace tiempo abandonado, la mayoría de los escombros los provocan los inmigrantes.
En concreto, las paredes de una de las zonas del Fuerte del Príncipe Alfonso están negras debido a que los invasores cocinaron en los primeros días, hicieron una brasa y el humo que desprendió se pegó en las paredes, que han quedado vandalizadas. Como consecuencia, algunos vecinos del barrio intervinieron para que el problema no fuera a más, de manera que han optado por no seguir cocinando en este lugar, y se limitan a dormir ahí.
Además del grupo de ilegales que se encuentra durmiendo en el Fuerte, en el cercano barrio del Príncipe también hay un importante número de invasores. En esta zona, lo habitual no es que duerman en las calles, sino que lo hacen hacinados en pisos patera, en trasteros, garajes o incluso en cuartos de baño, que alquilan a precios desorbitados a los vecinos del barrio.
Algunos inmigrantes ilegales de reciente entrada han optado por trabajar en tapicerías, herrerías o en diferentes tiendas de venta ambulante, para poder pagar los alquileres que necesitan para seguir teniendo un techo en Ceuta. El incremento de trabajo, según ha podido saber este medio, ha disminuido las hostilidades dentro de un barrio muy peligroso y en el que hay «tiroteos casi todos los días».
Historia del Fuerte
El Fuerte del Príncipe Alfonso es una fortificación militar construida en el siglo XIX para reforzar la defensa exterior de la ciudad autónoma, y formó parte de una línea de fortificaciones destinadas a la protección. El fuerte, que ahora han vandalizado y quemado los invasores, cumplía funciones de vigilancia, alojamiento de tropas y defensa de los accesos terrestres.
Con los avances militares perdió su utilidad defensiva, si bien en la actualidad constituye un importante testimonio del patrimonio histórico-militar y de la evolución fronteriza de Ceuta, pese a su estado de conservación irregular, que se ha visto perjudicado gravemente por la entrada masiva de ilegales marroquíes.













