Cambio climático y agricultura en el Mediterráneo: cómo se ve afectado

El cambio climático y los problemas de diversa índole que puede generar a medio y largo plazo es uno de los temas de debate y discusión permanente en foros políticos y económicos. Se prevé que haya regiones que se vean más afectadas que otras y una de las que peores consecuencias va a experimentar es la región mediterránea, que se enfrenta a veranos más tórridos y una reducción de las precipitaciones.

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El cambio climático, por tanto, va a afectar en cierta manera a los cultivos tradicionales de la región mediterránea. Cultivos de secano como el trigo o el girasol, las huertas tradicionales, el cultivo del olivo o los invernaderos frutales van a tener que adaptarse a las nuevas condiciones climáticas que los expertos auguran en las próximas décadas.

Sobre cómo el cambio climático afecta a campos y cultivos de la zona mediterránea habla el experto Peter Kopa en su web Think tank, en la que arroja su opinión y sus puntos de vista sobre las consecuencias del cambio climático en la zona mediterránea y las tensiones que ello puede generar en la producción de alimentos en esta zona del mundo.

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Una reducción en la productividad de los cultivos agrícolas

El Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático, conocido por sus siglas IPCC, de la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha publicado un informe recientemente en el que afirma que la productividad de los cultivos agrícolas en la región que bordea el mar Mediterráneo puede caer hasta un 17% desde ahora hasta el año 2050.

Según este informe, el culpable no es otro que el cambio climático si se mantiene el nivel de emisiones de CO2 actual en el mundo. Esto puede provocar que regiones tradicionalmente agrícolas vean reducidas las tierras que son aptas para el cultivo o zonas donde las temperaturas serán superiores a las normales en las que muchos cultivos ya no puedan prosperar.

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Hay algunos cultivos que son especialmente sensibles a los cambios de temperatura, como es el tomate. Los expertos coinciden en que es una de las hortalizas que más se van a ver afectadas por el cambio climático, ya que la frecuencia de temperaturas por encima de los 35 grados provoca una reducción en la viabilidad del polen que produce reduciendo así las cantidades de tomate cosechados.

Las elevadas temperaturas van a tener un impacto notable sobre el rendimiento productivo, también en productos de hoja verde como las lechugas, que pueden ver afectado su crecimiento si el clima cambia hacia temperaturas más elevadas durante más días al año. Por tanto, muchos agricultores y productores están lanzando la voz de alarma sobre la viabilidad económica de sus cultivos en los próximos años.

Una reducción en la productividad de los cultivos agrícolas

El Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático, conocido por sus siglas IPCC, de la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha publicado un informe recientemente en el que afirma que la productividad de los cultivos agrícolas en la región que bordea el mar Mediterráneo puede caer hasta un 17% desde ahora hasta el año 2050.

Según este informe, el culpable no es otro que el cambio climático si se mantiene el nivel de emisiones de CO2 actual en el mundo. Esto puede provocar que regiones tradicionalmente agrícolas vean reducidas las tierras que son aptas para el cultivo o zonas donde las temperaturas serán superiores a las normales en las que muchos cultivos ya no puedan prosperar.

Hay algunos cultivos que son especialmente sensibles a los cambios de temperatura, como es el tomate. Los expertos coinciden en que es una de las hortalizas que más se van a ver afectadas por el cambio climático, ya que la frecuencia de temperaturas por encima de los 35 grados provoca una reducción en la viabilidad del polen que produce reduciendo así las cantidades de tomate cosechados.

Las elevadas temperaturas van a tener un impacto notable sobre el rendimiento productivo, también en productos de hoja verde como las lechugas, que pueden ver afectado su crecimiento si el clima cambia hacia temperaturas más elevadas durante más días al año. Por tanto, muchos agricultores y productores están lanzando la voz de alarma sobre la viabilidad económica de sus cultivos en los próximos años.