Sexo de pago sin rodeos. Así es el negocio más antiguo del mundo en las ciudades catalanas
No hace falta irse muy lejos para encontrar la otra cara de nuestras ciudades. En calles bien iluminadas, barrios discretos o detrás de perfiles impecables en internet, la prostitución sigue funcionando con una naturalidad aplastante. Y no, no hablamos de tráfico ni de mafias en sótanos oscuros. Hablamos de mujeres, y también hombres, que eligen dedicarse al sexo de pago como un trabajo más. ¿Moral? ¿Escándalo? Que cada cual piense lo que quiera. La realidad, esa que nadie se atreve a mirar de frente, va por libre y deberíamos dejar de criticar y censurar de una vez por todas.












