La nueva tendencia woke: no ducharte ni lavarte el pelo para ligar más
"Ve siempre limpio, porque nunca se sabe si vas a tener un accidente y acabar en el médico". El consejo de madres y abuelas vuelve con más fuerza que nunca y vence a la última ocurrencia en redes.
La llaman "pheromone-maxxing" y está ganando seguidores en redes. La idea es sencilla: reducir o espaciar la ducha, no lavarse tanto el pelo y evitar productos que enmascaren el olor corporal para conservar unas supuestas feromonas naturales y potenciar así nuestro atractivo más instintivo. Una especie de vuelta al estado más animal para ligar que la ciencia no respalda.
"A diferencia de lo que ocurre en roedores, insectos y muchos mamíferos, en los seres humanos no está científicamente demostrado que tengamos un verdadero sistema de feromonas", explica María Teresa Rivero, endocrinóloga del Hospital de Ourense.
El famoso órgano vomeronasal, que interviene en la detección de feromonas en algunos animales, es en los adultos humanos un vestigio que no desempeña esa función. Eso no quiere decir que nuestro olor corporal sea irrelevante. Al contrario. El olfato sí participa en la percepción social y puede influir en la atracción entre personas. Pero una cosa es nuestro olor natural y otra muy distinta dejar que se acumule.
"La higiene modifica nuestro olor corporal", explica Rivero. Una higiene adecuada puede hacer que resulte agradable. Si, en cambio, dejamos acumular sudor, aumenta la carga bacteriana y aparecen compuestos responsables de olores cada vez más intensos.
A partir de ahí puede aparecer la bromhidrosis, ese olor corporal especialmente fuerte que se produce cuando las bacterias y hongos de la piel descomponen determinados componentes del sudor. "El olor natural puede formar parte del atractivo pero oler cada vez peor no convierte ese olor en feromona y solo provoca rechazo", concluye Rivero.
Emilio del Río de la Torre, dermatólogo de la Clínica Dermalar de Santiago de Compostela, considera esta tendencia "muy poco recomendable", tanto desde el punto de vista médico como si el objetivo es ligar.
Pero tampoco se trata de ducharse hasta desgastar la piel. En el cabello, explica, "existe un margen muy amplio, dependiendo de cada persona, el lavado puede ir desde una vez al día hasta una vez por semana". El cuero cabelludo adulto suele tener además cierta tendencia a la grasa por influencia hormonal "y puede aparecer dermatitis seborreica", añade Del Río.
En cuanto al cuerpo, para la mayoría de las personas una ducha diaria es una referencia razonable. Y hay tres zonas que sí conviene mantener especialmente controladas: "axilas, ingles y pies".
Más aún si hacemos deporte, sudamos mucho, vivimos en un clima húmedo o tenemos determinadas condiciones que favorecen la sudoración.
Sí hay ciencia detrás del olor y la atracción. Del Río de la Torre recuerda un estudio en el que varias mujeres olieron camisetas utilizadas por hombres y mostraron preferencias relacionadas con determinadas características genéticas, "aquellas que coincidían con las de sus respectivos progenitores". Es decir, el olor corporal puede aportar información y participar en la atracción. Pero eso está muy lejos de demostrar que dejar de ducharse nos convierta en una especie de imán sexual.
Un estudio científico afirma que, si no te gusta ser un guarro y oler a mierda, eres un facha













