El robo como deporte es algo habitual en España y otros países. Recuerdo un funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores que lo intentaba justificar como que es algo natural en el ADN español, le quitó importancia y me dijo: 'Eso es la picaresca española'. Yo, desde luego, no estoy de acuerdo.
El exdiputado de Convergència, Miquel Roca, publicó ayer un artículo en La Vanguardia lamentando el estilo brusco y grosero de Trump, contraponiéndolo a los modales de los viejos buenos tiempos.
La nieta de Carrero Blanco ve "un disparate" pedir cárcel por tuits sobre su abuelo, y ha escrito una carta interesante donde reivindica a su abuelo, pero protesta por la acción de un Fiscal que parece sacado de los tiempos de Carrero. Este fiscal nos hubiera encarcelado a todos por cantar aquello de "¡Carrero, Carrero, que haces tú en el alero!!!". ¿Se acuerdan?.
La abundante producción de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales en sus tres décadas de existencia desde que José María Aznar la fundara en Valladolid cuando era Presidente de Castilla y León ha aportado un bagaje conceptual de indudable calidad al centro-derecha español de finales del siglo XX y arranque del XXI. Sus numerosas publicaciones, conferencias, seminarios y diagnósticos han tratado todo el abanico de problemas asociados a la organización de la vida pública de nuestro país con profundidad, rigor y coraje intelectual, siempre en defensa de los valores de la sociedad abierta, entre los que figura como pilar central la libertad. Si hay un legado del que Aznar puede sentirse orgulloso es la densa, constante y meritoria labor desarrollada por FAES.
He dicho muchas veces que la enfermedad nacionalista se cura viajando. Es más, el viajar enriquece tanto que cuando regresas a tu país, cosas que te hacían ver como normales las empiezas a ver como imbecilidades nacionales.
Al diputado Gabriel Rufián le ha pasado que tras haber criticado a Amancio Ortega y su método de trabajo, le han pillado vistiendo un abrigo de Zara y las burlas han sido épicas.
La tendencia a dispararse tiros en el pie es propia del soberanismo. Hubo un tiempo en que era práctica recurrente en ERC, donde existía una voracidad saturniana por devorar a los propios y los errores estratégicos se acumulaban. Hoy, esa incapacidad de mostrar una estrategia definida, sumada al gusto por complicarse la vida, empieza a ser la característica del nuevo partido surgido de las cenizas de Convergència.