¿Se acerca la verdad por la que luchan las víctimas y las familias?
Cinco años ya de aquel fatídico día, víspera del Apóstol, con imágenes que dañan y se repiten año tras año en medios como es el instante en que el tren Alvia choca en la curva. 24 de julio de 2013 con 80 muertos y 144 heridos.
Desde que se inventaron la efímera y sardanística república de Cataluña, muy regada de ratafía, se ha puesto complicado escribir sobre monarquía o república. El fantasma de una república de extrema derecha, xenófoba y agresiva era un fenómeno inexistente en España hasta el advenimiento del procés separatista. República y derecha política fueron antitéticos. Una experiencia como la de Mussolini en sus últimos días de Salò no apareció nunca en nuestra historia. La derecha extrema o moderada que hegemonizó Cataluña desde 1980 se echó en la piscina sin agua y se declaró republicana. Ellos, cuyos ancestros echaron a correr ¡hasta Burgos!, para librarse de una república de trabajadores de todas las clases, según denominación constitucional de la II República española.
¿Qué futuro les espera a nuestros hijos, en esta España en descomposición, con 17 “naciones” distintas, y dónde los empleos se consiguen no por mérito y capacidad, sino por enchufismo, y afiliación a determinados partidos políticos y sindicatos…?
Me cita a las doce de la mañana en el estudio, lo primero que sentí al ver a Tristán fue tranquilidad y confianza por su naturalidad, es un hombre dinámico y energético.
Antes se decía que los programas de TV eran esos espacios cortos que echaban entre los anuncios. Ahora, los anuncios son más bien aquellos espacios que echan entre los programas sobre Franco la mayoría de las cadenas de TV.
Los españoles tenemos la suerte de disponer del mayor medio de comunicación del mudo desde que nacemos, bueno, a muchos no se les permite, son los españoles capados. A lo largo de la historia España siempre ha sido el centro del mundo, y a veces el centro del culo.
Los separatistas siguen dando la espalda a la mayoría de los catalanes por no pensar como ellos, pero también a los verdaderos problemas de la sociedad catalana: una fuga de empresas masiva e histórica que se llevado a miles de empresas de Cataluña por culpa del proceso separatista, una gran fractura social, la decadencia de los servicios públicos, el aumento de la pobreza, la notable precariedad laboral, entre otras graves problemáticas que deben ser abordadas como merecen.