No va más

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Apuestas Deportivas

Como creo que les sucederá a muchos españoles, en vista de los últimos (y los primeros) acontecimientos al respecto de Cataluña, son muchos los que en petit comité y en confianza sienten ya hace algún tiempo un tremendo hastío. Algunos, incluso hasta se atreven a defender una inclinación primaria y, si me lo permiten, comprensible de decirles a todos los artífices del "proceso" que se vayan y nos dejen tranquilos al resto. Que ya está bien de castigar desde hace más de 3 años a la audiencia con el tema catalán, que es que es imposible, inviable e insoportable, se mire por donde se mire.

Hemos pasado del "insulto" a la inteligencia y el falseamiento de la verdad del España nos roba (cuando son beneficiarios de casi la mitad del presupuesto asignado a la cobertura del déficit de las Comunidades Autónomas, que esa es otra...), a la manipulación consentida de las televisiones públicas y los programas educativos (lengua, historia, ...) hasta encontrarnos con la afrenta de incumplimiento de la legalidad en primera instancia y de las sentencias judiciales en segunda.

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Es decir, que, bien mirado, entiendo a los que de primera impresión quedarían encantados si se independizasen. Eso sí, habría que traer a colación todo lo que les hemos otorgado en detrimento del resto; incluido el período de la dictadura.

Pero... por fortuna, hay muchos catalanes que no están a favor de la independencia, ni siquiera de la consulta. Estoy convencida de que, además, son mayoría. Esa mayoría que no vocifera ni se manifiesta abiertamente por múltiples y diversas razones que todos conocemos. Y precisamente por eso mismo, no podemos dejarlos abandonados al arbitrio de unos gobernantes "desnortados" que buscan la independencia como el camino a su impunidad.

sugar-daddy

Ha llegado el momento. No es cuestión de dar y mucho menos cuando en el vicio de pedir, nunca se encontrarán saciados. Por muchas competencias transferidas (y les recuerdo que tienen actualmente más de las que dispone cualquier estado federal) siempre harán ver que son insuficientes. Sin ir más lejos, hace días, declaraba un miembro emérito del Tribunal Supremo que estaba de acuerdo con la consulta, aunque su voto personal sería en contra, y lo argumentaba diciendo que en el acuerdo de advenimiento de la 2ª República a Cataluña se le ofreció, ya entonces una autonomía especial, dadas sus características singulares. Seamos serios, jamás aquel pacto contempló ni aspiraba llegar a las cotas del autogobierno actual.

Y es que la motivación última (y raíz en sí misma del problema) no es ni economicista, ni potestativa, ni siquiera histórica... sino exclusivamente emocional: ha arraigado un sentimiento de anti-españolidad que aunque latente, siempre ha existido.

Si Cataluña ha llegado al aquí y ahora, es gracias curiosamente a que la Constitución, que tanto aborrecen, se lo ha permitido. Al margen del invento constante de una retahíla de conceptos jurídicos sin ninguna base (desconocimiento de amplio espectro del derecho y sus fundamentos) tales como el derecho a decidir y el derecho a votar, lo que es evidente es que declaraciones varias quedan fuera del contexto legal vigente.

El Parlamento catalán actúa al margen de la Ley y del Constitucional. Pues digo yo, que entonces, dado que no actúa de acuerdo al mandato otorgado, ni a la función conferida, ni al respeto mismo al valor ni a la misión de la institución, habrá que disolverlo, sin temor a las bravatas de los extremistas. Nunca ha de temblar la mano en la aplicación de la Ley o en la exigencia del cumplimiento de las Sentencias de los tribunales. Recuerden que ya lo intentó el señor Companys en el 1934 y la República tuvo que pararle los pies...

No creo que hoy exista un político capaz de atreverse a tanto, pero no queda otra opción que intervenir con firmeza. ¿Habrá que llamar a Obama para que ponga orden? Ni él, ni ningún Presidente democrático, tolerarían que un Estado de la Unión intentase segregarse del resto. Por mucho menos de lo que aquí acontece, ya habrían actuado.

Señores, ha llegado el momento. España está en juego. No va Más.

María Jamardo, Presidenta y Portavoz Nacional de Sociedad Civil y Democracia | http://www.scd.es/