No es cuestión de sexos

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Apuestas Deportivas

La designación de las candidatas del Partido Popular a la Comunidad de Madrid y su Ayuntamiento ha ocupado espacios nada desdeñables en el espacio mediático reciente.

Para todos los que nos somos ajenos a cómo funcionan los partidos al uso (aunque empeñemos nuestra energía en distanciarnos de ese tipo de prácticas tradicionales), que la elección de Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes haya sido "consensuada" entre los interesados no es una sorpresa, ni siquiera los nombres de las propias implicadas, porque hace meses que vienen sonando de manera recurrente entre las mermadas huestes peperas. Pese a ello, no es mi intención hoy valorar el perfil de ninguna de ellas, ni cuestionar las fórmulas carentes de toda democracia interna que se han utilizado para tal finalidad, sino hacer énfasis en algo que me parece muy relevante y que no debería pasar inadvertido, el hecho de que concurran simultáneamente dos cabezas de lista femeninas. ¡Por fin!.

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Entiéndanme bien porque quien me lea con cierta frecuencia sabrá que nunca he estado ni podré estar de acuerdo con ningún tipo de discriminación (por muy adjetivada en positivo que pretendan vendérnosla) sino por una igualdad real de las personas y cada cual, que demuestre su valía. Pero, sin duda alguna, se agradece ver que precisamente por eso, las mujeres han pasado de "rellenar" listas por mandato legal y en pro de la paridad a liderarlas: Begoña Villacís, María Rey, Elena Muñoz, Carolina Punset, Susana Díaz, Aguirre, Cifuentes, ... y cientos de mujeres que en las próximas convocatorias electorales asumen el reto de encabezar un proyecto político. El panorama en Madrid, no puede ser más revelador, reparen en el detalle del número total de candidatas y juzguen. No son todas iguales, sin duda. Pero todas reflejan de una forma evidente e innegable que el gran reto del siglo XXI es feminizar la política.

Las mujeres asumen un papel activo. Política y sociedad no están al fin y al cabo (ni pueden estarlo) desconectadas. Empieza a evidenciarse cómo la política refleja las corrientes de la sociedad civil y el peso específico de lo femenino en ambas es cada vez mayor.

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Y sin embargo ¿significa esta feminización de las campañas electorales algo más?. En realidad y por el momento, salvo un primer paso agradable, muy poco. Sobre todo si tenemos en cuenta que todavía en lo social, el feminismo no se ha entendido descontextualizado de la guerra de sexos (e insisto en que nada tiene esto que ver con la imposición de cuotas) y si somos capaces de profundizar más allá de las estrategias de marketing para entender que las candidatas no son caras visibles del tema "mujer" de los programas electorales; si ni siquiera influyen en lo que a movilización de electorado femenino se refiere... Sepan ustedes que es objetivamente demostrable cómo el mensaje de las mujeres candidatas durante las campañas no condiciona ni motiva especialmente al electorado femenino.

A pesar de todo ello, y del hecho contrastado de que ni la presencia de más mujeres en los consejos de administración de las empresas ni el incremento de la cuantía de mujeres en las listas electorales, representa una mayor igualdad en la vida real, personalmente estoy encantada.

Porque creo, sinceramente, que la brecha que todavía nos separa de los ámbitos de toma de decisiones debe dirimirse en competencia sana, igualdad de derechos y mismas oportunidades. Y que para conseguirlo más que nunca, hombres y mujeres tenemos mucho que decir. Y es que hacen falta muchas políticas para hacer otro tipo de política, pero también muchos hombres y mujeres (empresarias, profesionales, investigadoras, deportistas, ... ) que trabajen desde la base y entre bambalinas por cambiar las cosas. Y es que la política, como la sociedad, ya no es cuestión de sexos.

María Jamardo, Presidenta y Portavoz Nacional de Sociedad Civil y Democracia | http://www.scd.es/