Inmigrantes y populistas

En España somos muy viscerales y por tanto las noticias se convierten rápidamente en efímeras, y es ahí cuando los hechos de esas noticias pueden hacer mucho daño y con total impunidad ya que nadie habla de ellas.

En España somos muy viscerales y por tanto las noticias se convierten rápidamente en efímeras, y es ahí cuando los hechos de esas noticias pueden hacer mucho daño y con total impunidad ya que nadie habla de ellas.

Los españoles tenemos la suerte de disponer del mayor medio de comunicación del mudo desde que nacemos, bueno, a muchos no se les permite, son los españoles capados. A lo largo de la historia España siempre ha sido el centro del mundo, y a veces el centro del culo.

Una vez enmerdado el PP con tantos golpes bajos a sus afiliados y a sus votantes, desapareció Rajoy dejando un partido maloliente, sin principios, sin ideas y con un nivel de desconfianza en sus votantes como jamás ha padecido ningún partido en España. Bueno, lo cierto es que jamás ningún partido traicionó tanto a sus votantes.

Internet ha traído muchas revoluciones silenciosas sin que nos demos cuenta y ello nos está condicionando nuestras vidas y nos cambia los hábitos. Los periódicos digitales es uno de esos ejemplos que han modificado nuestras costumbres pudiendo acceder a la información casi al instante en que se producen.

Pocos países en todo el mundo son atacados para destrozar su integridad desde dentro como ocurre en España, es por ello que han proliferado muchas asociaciones en nuestro país en defensa de España y de su integridad física y lingüística.

La puesta en libertad del Pelomocho –Puigdemont para su madre- no ha dejado indiferente a nadie, ni a sus borregos mesiánicos ni a sus detractores, los que defienden el Estado de derecho y, peor aún, muchos ciudadanos en Europa se empiezan a cuestionar qué coño es eso de la "unión europea" y para qué sirve.

Muchos piensan, por no decir todo el mundo, que la huelga de mujeres del 8M es eso, una huelga reivindicativa por los derechos de la mujer, pero nada más lejos de la realidad. O por lo menos eso creo yo y así lo detallé en mi contramanifiesto publicado ayer en ► El Contra-manifiesto 8M de la huelga feminista.