Cataluña: patriotas y... patriotas

Las palabras no son neutras, ni inocentes. En política están perfectamente seleccionadas y calculadas, pero no para explicar correctamente las cosas, sino para influir en las emociones de las gentes, en conducirlas al terreno donde se desea que se sitúen, aparentemente, por sí mismas. Son un cebo y hay que tener mucho cuidado en no usar el lenguaje del enemigo: si lo usa, es por algo, y ese algo no será bueno para ti.



















