Entrevista a Zap&Buj

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Apuestas Deportivas

“La belleza más insólita se encuentra casi siempre donde menos la esperamos”.

El paseante común nunca sospecharía, por ejemplo, que hay una puerta en la calle Delicias de Madrid que comunica con otros mundos.

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La puerta, de aspecto perfectamente vulgar, no nos prepara para lo que se esconde tras ella: un paraíso creativo e innovador que desprende aromas futuristas y orgullosamente marcianos, un lugar donde la Moda adquiere dimensiones y colores que parecen prestados de una película rodada a cuatro manos entre Steven Spielberg y el propio E.T. Se trata de un estudio al más puro estilo Williamsburg, sustituyendo a los hipsters por figurantes de la película de Blade Runner con complejo de la Sirenita. Un mundo nuevo, en definitiva, donde la silicona y el plástico brillan más fuerte que el sol. Y, como todo mundo que se precie, éste está regido por mujeres. Elena Zapico y Raquel Buj, arquitectas y diseñadoras, gobiernan esta bellísima galaxia que ya ha empezado a revolucionar las pasarelas. Y yo, por mi parte, voy a poner mi granito de arena para que la revolución se convierta en un movimiento artístico innovador.

Zap&Buj suena a idioma alienígena, pero muy pronto estará en boca de todos. ¿Qué es lo primero que debería saber alguien que aún no está familiarizado con la marca? "Queremos acercar la arquitectura a la moda y valernos de la tecnología para, aplicada a nuestras colecciones. Crear una visión única", me explican. A mí me viene un nombre a la mente: Iris van Herpen. Y juraría que he dado en el clavo porque ambas de miran con un dulce brillo en los ojos al tiempo que me confiesan que la diseñadora holandesa es su mayor referente a la hora de crear sus piezas artísticas.

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La combinación de Elena Zapico -con experiencia como coordinadora de desfiles y colaboradora de importantes diseñadores- y Raquel Buj -cofundadora de un estudio de arquitectura- parece hecha por los ángeles. "Nos conocimos en 2015, mientras realizábamos estudios de posgrado en Arquitectura, Moda y Diseño en ETSAM", me cuentan. "Poco después ya habíamos creado Zap&Buj y la acogida fue buenísima". ¡Y tanto que lo fue!. Ganadoras del Samsung Ego Innovation Project y semi-finalistas de Vogue Who's on Next, ya hemos visto sus colecciones desfilar en la Mercedes-Benz Fashion Week de Madrid y actualmente preparan las Master New Skins; Smart Fabrics & Wearables.

Mientras hablo con Elena y Raquel, que además de talentosas son mujeres dulces e inteligentes que dan la impresión de saber exactamente lo que se traen entre manos, la mirada se me va a un perchero del que cuelgan varias piezas. Les comento que son modelos imposibles, pero muy ponibles. "¿Quieres probarte alguno?", me sugieren, y antes de que hayan terminado de formular la pregunta ya estoy enfundándome en un vestido al que le he echado el ojo desde que he llegado. "Es el vestido Anémona", me explican. ¿Cuánto tiempo se puede tardar en construir una obra de arte con estas características, con materiales tan poco convencionales que exigen una técnica de trabajo manual? "El que llevas puesto tiene meses de trabajo", me dicen, "En el último desfile, para que la gente fuese consciente de que el material no está comprado sino hecho por nosotras desde cero en este taller, decidimos medir y calcular las horas de trabajo de cada pieza y después detallamos en el folleto todo el proceso y el tiempo invertido". ¿Cuánto se tardan en hacer las prendas más rápidas? "En torno a cincuenta o sesenta horas". ¿Y las que más tiempo llevan? "Ciento ochenta horas solo en la fabricación". Me fascina el trabajo y la desbordante motivación que estas jóvenes vuelcan en su arte, y me emociono, también, con el vestido que llevo puesto: no sólo me queda divinamente, es que además me hace querer moverme como una anémona de verdad.

Por lo que me cuentan sobre el proceso de trabajo, Elena y Raquel se parecen mucho a dos inventoras. "Podría decirse que sí", afirman divertidas, "al crear nuestros propios materiales, desde la mismísima silicona, nuestro proceso se basa en la prueba y el error, en experimentar con materiales que importamos de la arquitectura, y solo después de muchos ensayos y tentativas estamos listas para presentar nuestros inventos".

Atiendo maravillada a sus explicaciones: que si impresión 3D, que si materiales dicroicos, que si un corpiño de acetato cosido con hilo transparente y cuatro capas superiores de distintas escalas con cortes láser de pez espejo... Escuchándolas, parece que el futuro ya está aquí y no hay que montar a bordo de una nave espacial para conocerlo. Basta con acercarse a la calle Delicias o asistir a uno de sus desfiles, que seguro que cada vez serán más numerosos.

Felicito a Elena y Raquel, estas heroínas de la Moda, por su fascinante trabajo y me despido de ellas en la puerta de su taller. Pero antes de cruzar el umbral dudo. ¿Y si me quedo un rato más? ¿Y si me acurruco en una esquina y, prometiendo no molestar me quedo a vivir en la galaxia Zap&Buj? ¿Y si no vuelvo a pisar la Tierra, y floto para siempre, como una anémona, por este universo que me tiene hechizada? Al final, claro, atravieso la puerta y me marcho. Pero no soy la misma. Creo que soy un poco más marciana que cuando llegué.

Helena Ramírez Alarcón
Comunicadora de moda. Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL