Las falsas embajadas propagan el odio contra España

Cataluña no tiene embajadas catalanas, más le gustaría al separatismo, pero sí mantiene oficinas que propagan veneno contra España y que los separatistas venden como sedes diplomáticas en su realidad paralela, pero que realmente son una auténtica agencia de propaganda y colocación para los secesionistas en el extranjero.
Los espías del CNI vigilan la actividad de las falsas embajadas como es lógico, porque desde estas costosas infraestructuras del “procés” se difunde un mensaje hispanófobo y antiEspaña que busca cargarse la imagen de España en el exterior, y pese a todo el empeño que han puesto los secesionistas con un gran despilfarro público de decenas de millones de euros no han podido lograr su objetivo, porque España ya ha ganado la batalla en el extranjero y a los hechos que están sucediendo me remito.
Además, los periodistas de los medios internacionales mayoritariamente son ya conscientes de lo que ciertamente ha pasado en Cataluña, desde el referéndum ilegal del 1-O de 2017 y también de lo previo y posterior a ello. Si es verdad, que inicialmente España estaba perdiendo la guerra dialéctica, pero gracias a personas de diferentes profesiones, valientes todos, se le ha dado la vuelta a todo con la razón como pilar esencial.
No obstante, todas las acciones de las falsas embajadas catalanas han provocado daños incuantificables e injustificables a España, no solo económicos. Por ello, el Gobierno de la nación del ahora presidente en funciones, Pedro Sánchez, debería tomarse en serio la grave situación de Cataluña y poner fin a las oficinas astronómicas de la Generalidad separatista de Cataluña por el bien de la patria, ya que Cataluña no es un país, sino una región fundamental de España que debe ser enderezada y reestructurada para atajar los problemas reales de los catalanes y que son la inseguridad, la pérdida de la calidad en la Sanidad, el aumento de la pobreza, los elevados impuestos, la fuga masiva de empresas, entre otras grandes problemáticas. Pero con delirios cuantiosos como las falsas embajadas catalanas, luego no hay dinero para lo verdaderamente prioritario.
Erik Encinas [Twitter: @ERIKEO5555]
Licenciado en periodismo. Activista político y social. Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL












