El 1-O es una farsa democrática

Una parte de la sociedad catalana ha declarado la guerra abierta a España y se prepara para una eventual hipotética independencia unilateral de Cataluña. Quien quiera creer lo contrario está en su derecho, pero señores y señoras estamos ante un golpe de Estado de importantes magnitudes en muchos campos. Nadie puede obviar las consecuencias que está teniendo está deriva secesionista y la que tendrá en los próximos meses para todos los españoles, no únicamente para los catalanes. Negarlo sería una estupidez que nos costaría todavía más asumir a medio y largo plazo, ya que podría hacer el ambiente más trágico en el futuro.
El diálogo es una opción que está encima de la mesa y en ningún santiamén se ha descartado, pero como saben depende de los bandos enfrentados, y por esa misma razón, el contexto político y social no lo va a favorecer, principalmente porque la ilegalidad choca contra el imperio de la Ley. Y no exclusivamente este próximo 1 de Octubre, sino también anteriormente han habido grandes conflictos jurídicos, políticos, sociales y económicos entre la Administración del Estado y las instituciones catalanas, pero nunca tan graves, como la situación en la que actualmente nos encontramos.
Un clima infumable y divisorio, que pone totalmente en riesgo a la situación de Cataluña y además beneficia a un panorama anómalo, en el que descaradamente se busca el conflicto y el aumento de la ruptura entre catalanes de una forma considerable. Este es también un problema que ya lo no solo afecta a nuestra nación, sino también a la Unión Europea, y de ahí que las miradas del mundo, ahora sí estén puestas del todo en el territorio catalán.
El periodismo se ha visto en numerosas ocasiones influenciado por este ambiente crítico a la hora de hacer su trabajo, y se sitúa en una fase de trincheras absoluta, donde se ve afectado gravemente en el momento de interpretar, opinar e informar con datos y hechos veraces sobre la realidad. Y es a partir de ese mismo instante, cuando los peligros, la duda y la inestabilidad se insertan en todas las capas sociales y se pone fin a la libertad de expresión y el Estado de Derecho.
Si nos cargamos lo que fundamenta a una democracia, estamos poniendo fecha de caducidad al proyecto común que hasta ahora habíamos construido entre todos los españoles. El odio quien sabe historia y la admite sin tapujos, únicamente trae desolación, guerras, heridos y muerte. No hablamos de un juego, nos jugamos mucho, y los anteriores y siguientes días pasarán a nuestra historia como un episodio gris y quizá muy perjudicial en todos los sentidos.
Por esas y otras argumentaciones, alto y claro hay que decir que estamos ante una enorme farsa democrática, que no cuenta ni con censo ni con trasparencia, pero sobre todo con lo más evidente, la legalidad y el consenso necesario, que en este caso, jamás ha existido, porque el referéndum está fuera del marco constitucional y carece de la mayoría de los votos de los catalanes, pese a ser organizado por las formaciones políticas con mayoría parlamentaria que están representadas en el Parlamento catalán. Una institución catalana que a día de hoy permanece cerrada por estas mismas autoridades, al no estar de acuerdo en cuestiones clave ni ellos mismas.
El 1-O puede pasar de todo, y se podrá seguramente en riesgo a la vida de muchos ciudadanos, y eso es evidente y muy crucial tenerlo en cuenta, pero no se olviden que la policía viene a poner orden y paz frente aquellos que desean el caos en tierras catalanas. Así que no han venido a aumentar el conflicto provocado por una élite política separatista, sino a reducirlo y a instaurar la Ley y el orden, para poderse atenderse de una vez por todas los problemáticas reales de las personas, que llevan tiempo sin ser atendidas, así que los que crean que esto es un proceso revolucionario como el de la Revolución Francesa, van equivocados. Pero desde luego, pase lo que pase al final de todo esto, la verdad impera, y tras los hechos ya ocurridos, está claro que nada será igual que antes.
Erik Encinas [Twitter: @ERIKEO5555]
Estudiante. Activista político y social. Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL












