El Gobierno se inventa un nuevo impuesto para los pedos de las vacas
La fiscalidad verde es la nueva normalidad de los países occidentales. Se han aplicado impuestos para la gestión de residuos, impuestos energéticos y hasta tributos al plástico. Pero, ahora, Nueva Zelanda quiere ir más allá y convertirse en el primer país del mundo que grava las flatulencias de los bóvidos para tratar de reducir los gases de efecto invernadero. De hecho, se espera que a partir del 2025 en el país oceánico los ganaderos paguen por las emisiones de metano que realizan las vacas y las ovejas.













