Catarata de afiliaciones podemitas al PSOE para votar a Pedro Sánchez

Pedro Sánchez tuvo el caviar en los labios en septiembre pasado, tras la derrota de Mariano Rajoy en la investidura. Felipe González, que declaró haber sido engañado por el entonces secretario general del PSOE, le propinó un papirotazo de órdago y después lo escabechó a las finas hierbas apartándole del control del PSOE. La humillación pública fue acongojante.



















