Renfe gastó más de 2,5 millones de euros públicos en la contratación de su nuevo equipo directivo
El actual presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, fue nombrado por el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, en enero de 2025. En apenas siete meses al frente de la compañía pública, la dirección de Renfe ha destinado más de 2,5 millones de euros a la contratación de 28 nuevos directivos, según datos internos de la propia empresa.
Este proceso de fichajes se ha producido en paralelo a un contexto de deterioro de la red de Alta Velocidad, advertencias técnicas ignoradas y, finalmente, el accidente mortal de Adamuz (Córdoba), el primero de esta magnitud desde la inauguración de la Alta Velocidad en España, con al menos 39 fallecidos y más de un centenar de heridos.
El fichaje más controvertido: el ex community manager de Óscar Puente
Entre los nombramientos destaca especialmente el de Ismael Bosch, quien fue community manager de Óscar Puente durante su primera etapa como alcalde de Valladolid. Bosch fue designado consejero de Renfe Viajeros, la filial más relevante del grupo, encargada del transporte de pasajeros.
La incorporación ha generado malestar interno y críticas por el perfil del nombrado, al tratarse de un cargo estratégico dentro de la empresa pública y vinculado políticamente al actual ministro.
Un perfil político al frente de Renfe
Antes de asumir la presidencia de Renfe, Fernández Heredia fue concejal de Más Madrid hasta 2025. Durante su etapa en la formación que encabeza Rita Maestre, protagonizó varias polémicas en redes sociales, entre ellas la difusión del conocido bulo del pato supuestamente muerto tras una mascletá.
En aquel episodio, Fernández Heredia publicó un tuit con la imagen de un animal sin vida acompañado del mensaje «gracias Almeida», una información que posteriormente se demostró falsa y fue ampliamente criticada.
Competencia, internacionalización… y ahora una tragedia histórica
Fernández Heredia asumió la presidencia de Renfe con el objetivo declarado de hacer frente a la competencia de Iryo y Ouigo tras la liberalización del sector, así como de impulsar la internacionalización del operador público español.
Sin embargo, bajo su mandato se ha producido el primer gran accidente mortal en la Alta Velocidad española, en el que un tren de Iryo descarriló y colisionó con un convoy Alvia de Renfe que circulaba en sentido contrario, según datos oficiales actualizados.
28 directivos y más de 2,5 millones de euros
Desde su llegada, la presidencia de Renfe ha incorporado 28 nuevos cargos directivos, repartidos entre directores de área, directores generales y asesores, integrados en las distintas filiales del grupo dependiente del Ministerio de Transportes.
Muchas de estas incorporaciones superan los 100.000 euros anuales de retribución, aunque se sitúan por debajo del salario del propio presidente de Renfe, fijado en 180.000 euros anuales. El coste acumulado de estos fichajes ronda los 2,5 millones de euros.
Brechas internas y cuentas en números rojos
La avalancha de nuevos directivos ha abierto brechas internas dentro de la compañía, que se suman a los problemas de rentabilidad del operador público. Renfe cerró 2024 con pérdidas de 2,95 millones de euros, aunque logró mejorar notablemente respecto a los 121,5 millones de euros en números rojos registrados en 2023.
El contraste entre el gasto en estructura directiva, las advertencias técnicas sobre el estado de la red y la tragedia de Adamuz ha reabierto el debate sobre las prioridades de gestión, la politización de los nombramientos y la responsabilidad de la cúpula de Renfe y del Ministerio de Transportes.












