La mayoría silenciosa ha dicho basta. Un millón de personas, según cifras de los organizadores, ha teñido las calles de Barcelona de banderas rojigualdas y senyeres catalanas a favor de la unidad de España. Una movilización histórica.
La patria no se negocia. 150.000 personas, según los organizadores y 50.000 según la Delegación del Gobierno, se han concentrado este sábado en la plaza de Colón, el centro de Madrid, por la unidad de España. Convocados por la Fundación Denaes, a la marcha se han adherido medio centenar de organizaciones civiles.
Cordones de milicias civiles en las calles, movilización de la sociedad civil en defensa de las 'instituciones catalanas' y de la 'democracia', agitación popular, patrullas de Mossos d'Esquadra muy visibles alrededor de Carles Puigdemont y del Gobierno catalán y la gran baza final: la convocatoria de una huelga general indefinida son las acciones que prepara el independentismo catalán para salvaguardar la declaración de independencia el próximo martes y ante una previsible aplicación del artículo 155 de la Constitución por parte del Gobierno central. La consigna es seguir adelante haciendo oídos sordos a lo que digan el Gobierno español o los tribunales. De la misma forma que se hizo el referéndum, se proclamará la independencia, sea de un modo o de otro, el martes o 48 horas después, con la presencia de la oposición o sin ella.
En la reunión de la Junta de Portavoces que ha tenido lugar este miércoles a las 11.00 horas en el Parlament, los grupos de la mayoría independentista -Junts pel Sí y la CUP- han registrado la petición de un pleno "ordinario excepcional" el próximo lunes 9 de octubre, con único punto en el orden del día: la comparecencia del 'president' Carles Puigdemont para analizar el referéndum del pasado 1 de octubre y sus efectos, de acuerdo con el artículo 4 de la ley del referéndum.
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha comparecido públicamente en Barcelona después de la reunión extraordinaria del Govern de la Generalitat tras la celebración del referéndum de autodeterminación del 1 de octubre para reclamar "una mediación internacional" que aborde el conflicto catalán y ha exigido la "retirada inmediata de todos los efectivos policiales" destinados estos días a Cataluña por el Estado español.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha comparecido en La Moncloa esta tarde, tras una jornada de disturbios que ha dejado más de 700 heridos en Cataluña, para asegurar que "los responsables de estos hechos son única y exclusivamente quienes han promovido la violación de la legalidad y la ruptura de la convivencia. No busquen más culpables, no los hay".
El corazón de la capital de Cataluña, teñido de banderas rojigualdas.
Una concentración a favor de la unidad de España y contra el referéndum de autodeterminación convocado por la Generalitat de Puigdemont ha congregado esta tarde a miles de personas frente a la sede del Gobierno catalán y el Ayuntamiento de Barcelona, donde se han coreado consignas como "Puigdemont a la prisión", "Yo soy español", "Soy catalán soy español" o "No se votará".