El movimiento de Pedro Sánchez para resolver la crisis diplomática con Rabat está complicando las relaciones con Argelia, uno de nuestros principales suministradores energéticos, en un momento determinante para las relaciones económicas y geopolíticas. La confianza del Ejecutivo de que Argel no rompiese los puentes con España se empieza a tambalear, después de que en el día de ayer llamasen a consultas a su embajador en Madrid, Said Musi. Y de que ésta misma mañana hayan decidido confrontar con la versión española respecto a la existencia de un contacto previo para informarles sobre su acuerdo con Marruecos.