Ada Colau denuncia que un policía israelí la obligó a darle su sujetador
La exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha asegurado al aterrizar en España que fue “víctima de torturas y humillaciones” durante su detención por parte de las autoridades israelíes tras participar en la Flotilla Global Sumud, interceptada la semana pasada cuando trataba de alcanzar las costas de Gaza.
Colau, que llegó este domingo al aeropuerto de Madrid-Barajas junto a una veintena de activistas españoles —entre ellos la influencer propalestina Hanan Alcalde, conocida como “Barbie Gaza”—, ha ofrecido unas declaraciones cargadas de dramatismo en las que acusa directamente al Ejército y la Policía israelí de haberla tratado “como a una delincuente”.
“Nos tuvieron encerradas durante horas, sin poder hablar entre nosotras, ni dormir, ni comer. Nos gritaron, nos insultaron y uno de los policías me obligó a quitarme el sujetador y entregárselo”, relató Colau ante los medios al salir del aeropuerto.
Colau habla de “tortura psicológica y degradación”
Según su versión, los agentes israelíes sometieron a los activistas a “registros humillantes”, les retiraron objetos personales y los obligaron a permanecer sentados “en sillas duras durante horas” bajo amenaza de sanción.
“Nos trataban como si fuéramos terroristas. Me hicieron sentir completamente deshumanizada”, aseguró la exalcaldesa, visiblemente emocionada.
Colau calificó la experiencia como una “tortura psicológica”, aunque Israel ha negado todas las acusaciones de maltrato, asegurando que los activistas fueron detenidos conforme a la ley y que su deportación se realizó “en condiciones seguras y con pleno respeto a los derechos humanos”.
El Gobierno pagó su vuelo de regreso
El Ministerio de Asuntos Exteriores español costeó con dinero público los billetes de avión de los 21 españoles deportados, un gasto de unos 8.000 euros, con el argumento de “agilizar su retorno”.
Los deportados fueron recibidos en el aeropuerto por Mónica García, ministra de Sanidad y líder de Más Madrid, y Ione Belarra, dirigente de Podemos, quienes calificaron a los activistas como “valientes” y “víctimas de un secuestro ilegal”.
Israel desmiente las acusaciones
Por su parte, el Ministerio de Exteriores israelí ha calificado las declaraciones de Colau de “acusaciones infundadas y propaganda política”, afirmando que todos los procedimientos se realizaron bajo supervisión legal.
“Los participantes de esta flotilla tenían vínculos con organizaciones que apoyan a Hamás. Fueron tratados con corrección y deportados conforme a la normativa”, señaló un portavoz.
Polémica servida
La denuncia de Colau promete reabrir la crisis diplomática entre España e Israel, ya tensa desde las declaraciones del presidente Pedro Sánchez sobre el conflicto de Gaza.
Mientras tanto, la exalcaldesa asegura que presentará una denuncia formal ante Naciones Unidas y ante el Parlamento Europeo por las supuestas vejaciones sufridas.












