Cruz Roja gasta 250 millones a la acogida de inmigrantes mientras los españoles duermen en polideportivos
España sigue siendo el país del mundo al revés. Mientras miles de familias nacionales sufren desahucios, esperan una vivienda social que nunca llega o tienen que pasar la noche en polideportivos habilitados como refugios tras ser desalojados de sus casas por los incendios, la Cruz Roja destina más de 250 millones de euros a la acogida, manutención y alojamiento de inmigrantes ilegales.
Hoteles, pensiones y centros de acogida a todo lujo para quienes acaban de entrar de manera irregular en nuestro país, frente a la precariedad y el abandono de los propios españoles, condenados a sobrevivir como puedan en instalaciones deportivas improvisadas. La solidaridad empieza siempre por fuera, nunca por dentro.
El agravio comparativo es tan evidente como sangrante: 250 millones para ilegales, cero soluciones reales para los ciudadanos que han cotizado toda su vida. Una política de hechos consumados que convierte a España en el albergue de medio mundo, a costa de sacrificar el bienestar de sus propios nacionales.
El mensaje es claro: si eres inmigrante ilegal, tendrás techo, comida y ayudas. Si eres español y te quedas sin casa, haz cola. Eres el último de la fila.
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