El 37% de los trabajadores en España cobra el salario mínimo
El mercado laboral español presenta una fotografía cada vez más preocupante. Según los últimos datos analizados en el ámbito macroeconómico, el 37% de los trabajadores en España percibe el salario mínimo interprofesional o incluso menos, una cifra que equivale a aproximadamente 4,9 millones de personas y que convierte esta franja salarial en la más numerosa por primera vez.
La concentración de trabajadores en los niveles más bajos de renta refleja un fenómeno que va más allá de la simple evolución del empleo. A pesar de que las cifras oficiales de ocupación han mejorado en los últimos años, la calidad salarial continúa siendo uno de los grandes retos estructurales de la economía española.
El efecto del salario mínimo y la compresión salarial
Las sucesivas subidas del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) han elevado el suelo salarial, pero también han generado un efecto de compresión en las escalas retributivas. Al aumentar el mínimo legal, más trabajadores quedan encuadrados en el entorno inmediato de esa cifra, reduciendo la distancia entre distintos tramos salariales.
El resultado es que una parte significativa del mercado laboral se concentra en la franja que va desde el SMI hasta un 50% por encima, mientras los salarios medios y altos crecen a menor ritmo o permanecen estancados.
Un problema estructural del modelo productivo
El peso del turismo, la hostelería, el comercio y los servicios de bajo valor añadido en la economía española contribuye a esta situación. Son sectores intensivos en mano de obra, pero con menor capacidad para generar salarios elevados.
Además, la temporalidad, la parcialidad involuntaria y la elevada rotación laboral influyen en que muchos trabajadores no superen el umbral del salario mínimo anual, especialmente en colectivos jóvenes y mujeres.
Impacto en consumo y desigualdad
Que casi cuatro de cada diez trabajadores se sitúen en el tramo más bajo de ingresos tiene consecuencias directas en el consumo interno, la recaudación fiscal y la sostenibilidad del sistema de pensiones. También alimenta la percepción de pérdida de poder adquisitivo en un contexto marcado por la inflación acumulada de los últimos años.
La concentración salarial en los niveles más bajos puede frenar el crecimiento económico a medio plazo si no se acompaña de un aumento de la productividad y de una transformación del tejido empresarial hacia actividades de mayor valor añadido.
El debate sobre el modelo laboral
La cifra del 37% de trabajadores cobrando el salario mínimo o menos reabre el debate sobre la eficacia de las reformas laborales, el papel del SMI como herramienta de redistribución y la necesidad de impulsar políticas que favorezcan salarios más altos y empleo cualificado.
Más allá del dato puntual, el reto de fondo es cómo lograr que el crecimiento del empleo se traduzca en mejora real de los salarios y en un aumento del nivel de vida, evitando que la recuperación económica quede limitada a cifras macro sin reflejo en el bolsillo de millones de trabajadores.
El sueldo medio en España es de 1.150 euros al mes y ya roza el SMI













