Podemos se desangra: pierde 7,8 millones de euros y está al borde de la suspensión de pagos
El hundimiento electoral de Podemos empieza a tener consecuencias mucho más terrenales que la pérdida de diputados. La formación morada atraviesa una profunda crisis financiera después de encadenar varios ejercicios consecutivos en números rojos y verse obligada a tirar de los ahorros acumulados durante sus años de mayor poder institucional.
Según las últimas cuentas conocidas de la formación, Podemos acumula más de 7,8 millones de euros en pérdidas durante los últimos cuatro ejercicios y ha visto desaparecer prácticamente la mitad de su patrimonio desde 2021.
No se trata, al menos de momento, de una quiebra en términos jurídicos. El partido no está en concurso de acreedores. Pero las cifras dibujan una quiebra política que está trasladándose directamente a su estructura económica: cuantos menos votos obtiene, menos diputados conserva; cuantos menos diputados tiene, menos dinero público recibe; y cuanto menos ingresa, más difícil resulta mantener la maquinaria construida durante sus años de gloria.
De 20 millones a poco más de 10
El dato más significativo está en el patrimonio.
En 2021, Podemos disponía de un patrimonio neto de aproximadamente 20,2 millones de euros. Cuatro años después, al cierre de 2025, esa cifra había caído hasta unos 10,7 millones.
En otras palabras, el partido se ha comido cerca de 9,5 millones de su colchón financiero, aproximadamente un 47% de todo lo que tenía acumulado.
La explicación es relativamente sencilla: Podemos lleva años gastando más dinero del que consigue generar.
Las pérdidas acumuladas desde 2022 superan los 7,8 millones de euros, obligando a la dirección encabezada por Ione Belarra a recurrir progresivamente a las reservas del partido para financiar su funcionamiento ordinario.
Y detrás del agujero económico aparece el verdadero problema de Podemos: las urnas.
Menos votos, menos diputados y mucho menos dinero público
El sistema de financiación de los partidos españoles vincula una parte importante de sus ingresos a la representación institucional.
Y ahí Podemos ha sufrido un desplome espectacular.
La formación que llegó a contar con 71 diputados junto a sus confluencias en las elecciones generales de 2016, que entró posteriormente en el Gobierno de España de la mano del PSOE y que llegó a controlar una vicepresidencia y varios ministerios, conserva actualmente una representación nacional muy inferior.
El resultado es devastador para sus ingresos.
En 2021, Podemos recibió alrededor de 11,1 millones de euros en ingresos de origen público. En el último ejercicio esa cantidad se habría reducido hasta aproximadamente 2,59 millones.
Es decir, ha perdido alrededor de tres cuartas partes de los recursos públicos que recibía hace apenas cuatro años.
El círculo vicioso resulta evidente:
menos votos → menos escaños → menos subvenciones → menos ingresos → menos estructura.
Un modelo especialmente doloroso para una organización que construyó buena parte de su músculo económico durante sus años de máxima representación institucional.
También desaparece el dinero de sus cargos públicos
La sangría no termina con las subvenciones.
Los dirigentes y representantes públicos de Podemos entregan parte de sus salarios al partido. Era otra de las fuentes importantes de financiación de la organización cuando los morados acumulaban diputados, concejales, parlamentarios autonómicos, asesores, eurodiputados y altos cargos.
Pero si desaparecen los cargos, desaparecen también sus aportaciones.
En 2021, Podemos ingresó alrededor de 1,8 millones de euros procedentes de aportaciones de sus representantes públicos.
Ahora esa cifra ronda los 474.000 euros.
Otra caída cercana al 75%.
La crisis electoral se ha convertido así en una auténtica trituradora económica.
De una maquinaria millonaria al ERE
Podemos ya ha intentado adaptarse a su nueva realidad.
La formación se ha visto obligada durante los últimos años a reducir drásticamente su plantilla y ejecutar ajustes de personal, especialmente después del desastre electoral de las municipales y autonómicas de 2023 y de la posterior ruptura con Sumar.
Las cifras vuelven a ser contundentes.
El gasto destinado a salarios llegó a rondar los 7,8 millones de euros. Actualmente se situaría en aproximadamente 2,2 millones.
Una reducción de más del 70%.
El partido que nació en 2014 prometiendo "asaltar los cielos" se encuentra ahora obligado a recortar su propia estructura para adaptarla a una realidad política mucho más modesta.
Los militantes son los que mejor resisten
Paradójicamente, una de las partidas que menos ha sufrido es la procedente directamente de los simpatizantes y afiliados.
Las cuotas aportaban aproximadamente 1,3 millones de euros en 2021 y continúan generando algo más de un millón de euros anuales.
La militancia, por tanto, aguanta mucho mejor que la representación institucional.
El problema es que ese millón de euros resulta insuficiente para compensar la espectacular desaparición de subvenciones públicas, aportaciones de cargos y recursos vinculados a la presencia institucional.
Del 15-M a pelear por sobrevivir
El deterioro económico completa una década de ascenso y caída política.
Pablo Iglesias convirtió Podemos en 2014 en una de las mayores amenazas electorales para el bipartidismo. Apenas dos años después, Unidas Podemos consiguió más de cinco millones de votos y 71 diputados.
En enero de 2020, Iglesias entraba en La Moncloa como vicepresidente del Gobierno de Pedro Sánchez.
Seis años después, el panorama es radicalmente diferente.
Las sucesivas escisiones, las guerras internas, la salida de dirigentes históricos, el nacimiento de Más Madrid, la aparición de Sumar, la ruptura con Yolanda Díaz y una larga sucesión de derrotas electorales han reducido progresivamente el espacio político de los morados.
Ahora las consecuencias aparecen también en su balance.
Podemos todavía conserva patrimonio y, por tanto, no puede hablarse rigurosamente de una quiebra empresarial o de insolvencia inmediata. Pero cuatro años consecutivos perdiendo dinero plantean una pregunta inevitable: cuánto tiempo puede mantenerse una organización gastando sistemáticamente sus reservas.
Porque si la tendencia continúa, el problema de Podemos ya no será únicamente encontrar votantes.
Será encontrar dinero.
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